lunes, 7 de marzo de 2011

Tan solo una hormiga

En el sendero de la vida, de áridos parajes, me salgo de la fila a un frondoso parque. Alcanzo los tesoros con la vista, no pudiendo con el peso. Parada, llueve la riqueza de los desperdicios; estoy sola en la carga. La fronda se hace espesa y el cansancio nubla a mi vista los colores. Triste soledad de decisión, quedo quieta, aterrorizada.

Abandonada en tu mano que sujeta mi vida. Me miras, no sabes si buscarme el camino. De tu corazón dependo con mi ya infinita calma. A tu orilla un precipicio tras blandas veredas. La duda en tu pensamiento me trae la esperanza. Incierto destino el espacio que ocupa mi mente.

En suave descenso me vuelve la vida. Atisbo un átomo de comida y cercana compañía. Una caricia en tus dedos por haberme salvado de la tiranía de la muerte. Siento ser tan solo una hormiga.



 

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