Esa pregunta me la han hecho cientos de veces en los últimos meses. Nunca me detuve a pensar en ello seriamente.
No creo que exista un prototipo físico de mujer ideal para mí. Nunca me fijé demasiado en la parte física de la gente. El cuerpo, en la medida del paso de los años, se marchita. Me gusta la idea de cultivar una relación con una persona bellísima espiritualmente hablando.
Una mujer con un buen tema de conversación (yo, que soy tan callado...) De amigable y sanadora sonrisa. Porque las sonrisas tienen alto poder curativo. Una mujer luchadora, que saque las garras para afirmarse y superar los obstáculos que le va poniendo la vida. Que se atreva a vivir. Educada, culta, que comparta conmigo el placer de la vida al aire libre, la aventura y encontrar nuevos rincones en el planeta para hacerlos "nuestros rincones". Que me pida, y que me dé.
Una mujer que sepa conversar. Que arregle todo conversando. Que no se irrite fácilmente, que tenga paciencia... y que me enseñe a tenerla. Una artista de la vida. Con una fértil imaginación.
Importante es que sea sincera... verdadera... Que repudie la mentira y no la utilice. Los mentirosos jamás serán realmente felices, porque siempre estarán envueltos en sus mentiras. Que no sea zalamera, que no me halague para conseguirme. Que no me ofrezca bajarme la Luna y el Sol y regalarme el Mundo... Que no me ofrezca nada. Así cada momento y cada regalo serán inesperados y los disfrutaré. Que no sea voluble: Si un día me quiere, que me quiera todos los días, pero sobre todo, que me lo demuestre, pues de otra forma no tengo cómo saber sus sentimientos.
Una mujer detallista, preocupada. Una mujer alegre. Que me contagie su alegría y su positivismo. Que me sacuda cuando me estoy metiendo en el pozo de las tristezas y no me doy cuenta... que me despierte si me duermo en los laureles.
Y en la cama... una bestia llena de pasión. Que desee hacerme sentir hombre tanto como ella misma desea sentirse mujer a mi lado. Que no tenga tapujos ni trancas, y que ame y desee cada centímetro de mí. Que no quiera cambiar ni una de mis arrugas, ni una de mis marcas, y que me acepte tal como soy como la obra más perfecta que ella mismo ha modelado (recordemos que es una artista de la vida).
La admiraré y respetaré, así que sería genial que me admirara y respetara siempre. Quiero una mujer a quien yo mire y me diga en silencio "Dios, es perfecta..."
¡Aún con sus defectos, quiero que para mí sea perfecta! Quiero que se equivoque, pero que lo reconozca. Quiero que cometa errores, pero que los superemos... y si hay problemas en la pareja, que asuma su parte de la culpa y sigamos adelante juntos.
Ya tiene su vida, y un pasado que la acompaña... pero no pretendo cambiarlo. Quiero ser el complemento de la vida que ya ha construido: compartir y disfrutar los buenos momentos, socorrer y afirmar en los malos momentos...
La otra mitad de mí. La otra parte del molde. Mi sombra. Mi reflejo en el espejo. Quiero la costilla que Dios me arrebató...
Algunos dicen que soy demasiado exigente...
¿Existirá?
...
Sí, existe. La he encontrado.
Dios, una palabra: INCREÍBLE.
ResponderEliminarP.D.: Te adoro (L)