jueves, 3 de marzo de 2011

Humo


La Vida se hace pesada. Los gritos se elevan en el cielo nocturno como un coro que presagia la cercana Muerte. Nadie sabe cómo defenderse. Nadie sabe hacia dónde dirigirse. No se puede luchar contra las cadenas del Destino, aunque siempre lo intentamos. Y nos perdemos irremediablemente en la niebla, sin poder hacer nada por nuestras míseras vidas. La gente va y viene. Ríe y llora. Ama y odia. Es todo una dualidad, y no siempre se sabe tomar el camino correcto. Pero, ¿de verdad hay un camino correcto? Vamos a ciegas, perdidos, buscando una mano que nos guíe en esta densa niebla. Algunos recurren a la política, otros a la religión... ¿pero de qué sirve eso? Probablemente de nada. Una promesa de vida eterna, de una vida más cómoda... pero sólo es eso: promesas. ¿Cuántas de esas promesas se llegan a cumplir? Ninguna, ya os lo digo yo. Da igual cómo te comportes en vida, si has sido bueno o malo... al final todos acabamos en el mismo sitio. Sin distinciones. No hay nada más terrible que una revelación así, pero la Humanidad vive cegada en su existencia. No sabe hacia dónde debe encauzar sus pasos. Guerras, pobreza, miedo, dolor... No se puede volver hacia atrás, no se puede rectificar. Estamos sumidos en una nube de humo: lo único que podemos hacer es olvidarnos de lo que ya ha pasado e intentar seguir un sendero hacia delante sin chocarnos contra la dura Realidad, que duele.


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