lunes, 7 de marzo de 2011

Tengo...

Tengo siempre a mi amada anhelante entre los brazos, 
mi corazón se estrecha siempre con fuerza a su pecho, 
mi cabeza se apoya siempre en sus rodillas, levanto la vista 
buscando su boca, sus ojos. 
"¡Débil!", me diría alguien. "¿Y así pasas tus días?" 
Ah, no tienes idea qué mal los paso. Escucha lo que me sucede: 
para mi desgracia, le di la espalda a la única alegría de mi vida; 
desde hace veinte días me lleva a rastras este coche. 
Me desafían Vetturine , me halaga el tesorero, 
y el criado del lugar trama mentiras y engaños. 
Si quiero escapar el jefe del correo me entretiene. 
Los carteros son los amos, y luego los aduaneros. 
"No te entiendo, te contradices. En el paraíso estabas, al parecer,  
feliz como Rinaldo".
Ah, yo me entiendo muy bien: mi cuerpo está de viaje, 
pero mi espíritu reposa ahora y siempre 
en el regazo de mi amada.



Escrito perteneciente a Johann Wolfgang Von Goethe.

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