Ni siquiera tuve tiempo. Porque el tiempo se agota. Somos el alimento del voraz Cronos. Y cuando termina de comernos, morimos. ¿Hay algo más allá? Difícil respuesta. Unos dicen que si, otros dicen que no... Pero, la haya o no, ¿qué queda aquí? O mejor, ¿qué nos queda? Sólo el montón de tierra que cubra nuestro cadáver. Y algunos ni eso. Es una concepción triste, pero es verdad. Sólo queda de nosotros la memoria de los demás. Picasso no ha muerto. Cervantes no ha muerto. Por favor, ni siquiera Hitler ha muerto. Sólo queda eso: la memoria de los demás. ¿Quién hablará de nosotros? Pues seguramente nadie, porque no tendremos la suficiente importancia. ¿O si? Quién sabe, puede que alguien se haga famoso de verdad y le recuerden por siempre. Pues, como decía Horacio, non omnis moriar (no todo moriré) . Pero si nadie se acuerda de ti... Entonces tienes un problema. En realidad ya no tienes ninguno, pero toda tu vida; todos tus esfuerzos, triunfos, fracasos, alegrías, sufrimientos, amores, amistades... No queda nada. No ha servido de nada. Y lo que es peor: lo más posible es que nadie se acuerde de eso. Puede que tus amigos más cercanos, pero cuando ellos ya no estén, ¿qué quedará de ti? Nada. Nihil. Por eso, finalizaré con el epitafio de Ciro I:
"Aquí descansa Ciro, el que dio un Imperio a los persas. Sólo te pido, noble caminante, que no remuevas la arena que cubre mi pobre sepultura."
El paso del tiempo...... y sin ninguna recompensa final. ¿O si?


Tal vez no deberíamos preguntarnos tanto sobre el final y disfrutar más del camino. En todo camino o aventura hay un principio, siempre lleno de esperanzas, y un final feliz o triste según como se mire. Pero aún así, siempre tendremos en mente todas nuestras anécdotas y todas nuestras vivencias. Hablaremos más del camino que del final. No se habla del alba ni del ocaso, se habla del mediodía y como acaba el día.
ResponderEliminarNo queda nada de tí. Puede que sí, tú influistes a otros y como el efecto mariposa puedes llegar a muchos otros. Lo importante es mover a la gente y tú lo haces. Al final, por lo que sabemos, no hay nada, pues si esto es así aprovechemos el camino, CARPE DIEM! caminante, ya nos preocuparemos del final, cuando llegue el final. No nos adelantemos.
Me parece la postura más acertada que puedes adoptar ante la vida, Samuel. Pero, por simple curiosidad, ¿nunca te has preguntado si habrá algún sentido en este drama?
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