jueves, 3 de marzo de 2011

Ella


Acariciando su rostro imaginario en la superficie de un lago helado.
Jugando con su pelo al pie de un sauce llorón.
Abrazando su cuerpo etéreo en las profundidades marinas.
Soñando con sus brillantes ojos a plena luz del día.
Sintiendo su ausencia como si no la fuese a ver nunca más.
Caminando a su lado sobre las olas del Mediterráneo.
Volando con ella sobre un gran bosque en el Sahara.
Viviendo juntos entre las páginas de un fino libro.
En definitiva, pensando en ella en un rugiente mar de espantosas calamidades.


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