jueves, 3 de marzo de 2011

¿Por qué Poesía?


La Noche. Lugares lúgubres, extraños o exóticos. Pisadas por un suelo de piedra. Pasos acelerados. Un grito. Silencio. Pasiones. Deseo. Lujuria. Amor. Celos. Desenfreno. Locura. Una figura surgida de la oscuridad para desaparecer entre las callejuelas de una romántica Salamanca. ¿Quién, dijo el poeta, quién me recordará cuando me haya marchado? Si caes bajo el acero frío se hablará un tiempo de ti, pero cuando los hijos de tus hijos mueran, no quedará nadie para recordarte. Es un ciclo natural de ley, el olvido. El miedo a caer en el olvido ha llevado al ser humano a realizar gestas tan gloriosas como peligrosas. Sí, todos estáis pensando en Aquiles Pelida. Héroe, amigo, amante... hombre? Muchos han forjado alrededor de su nombre la leyenda de su casi inmortalidad. Semidiós, si quieres llamarlo así. Fue él, y no otro, el que marchó a la Guerra de Troya por permanecer en la memoria de los hombres. Y allí cayó, pero su nombre se alzó en el cielo nocturno y numerosos poetas cantaron su gloria. Pero sólo uno cantó con verdadera pasión su historia. Todos sabéis quién es, así que no ahondaré más esa cuestión. Lo que aquí nos ocupa es... ¿por qué poesía?
Dice un maravillosos guión de película: "no escribimos poesía porque es bonita. Escribimos poesía porque somos seres humanos". Ah... el ser humano. Una referencia verdaderamente hermosa, pero verdaderamente letal a su vez. ¿Quién pudo concebir la dignidad del hombre; pues tanto escribe poesía como desencadena guerras? Vida y Muerte. Guerra y Paz. Dualidad. Otra vez dualidad. Todo es doble, la moneda siempre tendrá dos caras. Poesía... la poesía tiene mucho más que dos caras. Hay quien escribe la poesía surgida de un mar de rugientes calamidades, tal y como decía el dramaturgo, actor y poeta inglés del s. XVI William Shakespeare en su obra "Hamlet". Hay otros, en cambio, que exponen su poesía desde el punto de vista del amor, como el poeta romántico del s. XIX Gustavo Adolfo Domínguez Bastida, más conocido como Gustavo Adolfo Bécquer. Como se ve, son posiciones completamente opuestas que, sin embargo, abarcan una sola verdad: la hermosura de la poesía y su capacidad para transmitir los sentimientos más hermosos que se esconden en el interior del alma humana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario