Probablemente nada de lo que crees real lo sea.
Probablemente el libro que tienes enfrente no exista.
Probablemente lo que piensas que es no sea.
Estos cuatro versos componen una de las más crudas cuestiones de la humanidad. ¿Lo que nos rodea es real? ¿Cómo podemos saber si vivimos dentro de una ilusión o no? ¿Aspiramos a conocer la Verdad? ¿La Verdad por encima de todo o el conformismo? Porque la mayoría de las personas se conforma con tener un puesto de trabajo fijo, una casa, un dinero y seguir su rutina diaria, sin preocuparse por estas "estupideces de drogadictos y borrachos". Dos calificativos muy acertados para los amantes de la sabiduría. Sólo son drogadictos y borrachos. Pero, ¿de verdad es todo tan simple? ¿De verdad podemos dormir tranquilos al pensar que la cama sobre la que estamos durmiendo puede que no exista? Y si no existe, ¿qué? Muchos habéis oído hablar del gran pensador francés René Descartes. Pues bien, este buen hombre tomó la iniciativa de dudar absolutamente de todo. De TODO. Todo lo que le rodeaba, incluso él mismo, se puede poner en tela de juicio. Pero Descartes llegó a la primera verdad universal: al dudar, estaba pensando en la duda, y por tanto, tiene la certeza de que la duda existe, y de que él existe pensando esa duda.
Un planteamiento interesante pero, a mi juicio, desencaminado. Porque, ¿quién te asegura que tu mente existe de verdad? ¿Quién te asegura que esto no es un sueño? ¿Has pensado alguna vez mientras soñabas? Piénsalo. Porque probablemente te lleves una sorpresa.
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