miércoles, 9 de marzo de 2011

Persistencia

Ojos soleados. La mira y se embelesa. Ella mueve su silueta matutina como un tallo flexible y bello. Ignora que la observan y continúa caminando derramando un perfume de piel dulce. Vibra el rojo de su boca como ardiente magnolia.
Él la sigue a una distancia prudencial , desea verla de cerca pero teme. Siempre la buscó con desesperación , como a un edén.
Parecía un animal herido o como un desgarrado pergamino.
Había tenido la paciencia de un reloj de arena . Sangraban sus heridas y las cámaras de la memoria le decían que la hallaría. Quizás sus pasos y su tiempo eran como una larga peregrinación a una Mezquita.
Pero de algo estaba seguro, esas horas eran las más hermosas y quiso atrapar todos los minutos mientras la observaba.
Ella entró a una casa humilde y cerró la puerta sin darse cuenta de él .
Esperaría el día siguiente y entonces ya no callaría, se lo diría. No sabía con qué palabras empezaría hablando pero, seguramente, la emoción tendría más fuerza que su decir. Quizás ella se asustaría, tal vez era mejor dejarle una nota ,pasándola por el fino espacio debajo de la puerta y después , luego al dia siguiente hablarle.
Así lo hizo, y temblando su mano escribió:

“ Hija mía, no sabes cuánto hace que te busco, se que me entenderás, quise tenerte siempre conmigo, desde el momento que naciste, verte crecer , jugar con tus juegos de niña, pero la vida me alejó de ti. Mañana quiero que me permitas hablarte y contarte ,decirte tantas historias que no conoces y mi amor de padre que quiso siempre estar contigo.No será un cuento fantástico, solo la verdad que no te lastime, tu sabrás .“

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