Te echo tanto de menos que, cuando no estás, me cuesta respirar.
Siento que me falta algo: aire, energía... no sé, pero noto que carezco de aquello que me permite alzar la mirada hacia las nubes. Me falta tu abrazo. Me faltan tus besos. Lo cierto es que, sin ti, soy un frío hombrecillo de mármol, inmóvil ante la secuencia estacional. Que no puede moverse, que no puede hacer nada para continuar con su vida. Tú me aportas esa vida, ese movimiento, esa continuidad... esa alegría. Esa felicidad. Esa sonrisa.
Tú eres mi día y mi noche, mi luz y mi oscuridad, mi vida y mi muerte. La de veces que he extrañado tus brazos rodeando mi cuello, tus labios suavemente posados sobre los míos... esos momentos en los que necesitaba desesperadamente volver a verte. Porque tú eres la luz que ilumina el camino de mi vida. Porque sólo quiero verte una vez más. Hoy. Mañana. Siempre.

Siento que me falta algo: aire, energía... no sé, pero noto que carezco de aquello que me permite alzar la mirada hacia las nubes. Me falta tu abrazo. Me faltan tus besos. Lo cierto es que, sin ti, soy un frío hombrecillo de mármol, inmóvil ante la secuencia estacional. Que no puede moverse, que no puede hacer nada para continuar con su vida. Tú me aportas esa vida, ese movimiento, esa continuidad... esa alegría. Esa felicidad. Esa sonrisa.
Tú eres mi día y mi noche, mi luz y mi oscuridad, mi vida y mi muerte. La de veces que he extrañado tus brazos rodeando mi cuello, tus labios suavemente posados sobre los míos... esos momentos en los que necesitaba desesperadamente volver a verte. Porque tú eres la luz que ilumina el camino de mi vida. Porque sólo quiero verte una vez más. Hoy. Mañana. Siempre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario