No tiene sentido seguir aquí. Seguiré, porque tras una noche oscura siempre viene un amanecer. Pero sólo espero que la luz que deba iluminar mi alma no se haga esperar mucho más: estoy hundido en el fango hasta la barbilla y todavía me sigo aguantando mis ganas de gritar. ¿Hasta cuándo va a durar esta estúpida situación? Una serie de encuentros fortuitos, sonrisas, lágrimas, máscaras... Ríos y ríos de sangre recorriendo el vasto territorio que ocupa mi mente. Nada tiene sentido, nada es lo que parece, si crees que tienes una oportunidad de salir adelante sólo estás saliendo de la sartén para caer en el fuego. Ten cuidado, pequeño: la noche no contiene su hambre. Y si crees que tienes la manera de salvarte, no te engañes: sólo es cuestión de tiempo que tú también caigas. Todos lo hacemos, es algo inevitable. Y muy fácil. Lo difícil es salir de esta situación. Y da igual lo que te digan, aunque sepas que tienen razón: una fuerza superior te empuja a la perdición. Así que, mientras mi mente se intenta sumergir sin éxito en una realidad inexistente, sólo me queda preguntarme: "¿por qué?"

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