Saber que, al despertar, hay otro ser humano en este planeta que piensa en ti. Saber que alguien eleva una oración para que te vaya bien, o te envía positivas energías para que tus proyectos funcionen. Saber a ciencia cierta que, sin pretenderlo, estás metido en los pensamientos de otra persona.
Sonreírte a veces con los detalles que se le ocurran para sorprenderte: una llamada inesperada, un mensaje perturbante, un agarrón en público, una propuesta pícara... Un fin de semana solos en un lugar especial. Un simple beso, un simple abrazo.
El amor es el alma de todo. En realidad, todo en el planeta necesita de algo para existir. Somos seres que vivimos gracias a una cadena. Si esa cadena se rompe, algo nos falta... No podemos funcionar como deberíamos.
Dejar de amar... de soñar... de necesitar... dejar de añorar... es comenzar a morir.
Yo, más que nunca, quiero vivir... pero no depende únicamente de mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario