jueves, 3 de marzo de 2011

Ruinas... Ruinas... en lo profundo


Vuelvo a estar solo. Pero ahora estoy inmerso en la más profunda soledad. Camino por las calles de esta antaño hermosa y poderosa ciudad y no puedo evitar preguntarme cómo es posible que estos edificios, que hace días se erguían como gigantes de acero, estén ahora hundidos en el fango de la negrura y el Caos. ¿Estoy tan solo como me siento? ¿Soy un alma solitaria vagando sin rumbo entre centenares de escombros? ¿Acaso la humanidad, la raza que dominó el mundo, ha sido aniquilada por completo? ¿Quién es el responsable? ¿Existe un responsable? Son interrogantes que no puedo responder. Sólo sé que camino, como un esqueleto dotado de vida, por aquellas calles que un día recorrí como una persona más, sumida en el mundo de la rutina. Ahora, ese mundo se ha roto y ya no existe ninguna posibilidad de recuperarlo. El mundo que yo conocía ha muerto, y mi esencia humana ha muerto con él. Ahora sólo soy una alimaña, buscando desesperadamente alimento y con una chispa de incredulidad en mis ojos. Soy incapaz de creer que el mundo, mi mundo, el mundo que todos conocíamos, nos haya sido arrebatado tan brutalmente. Porque ahora soy una criatura con una cadena de la que no me podré liberar.


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