jueves, 3 de marzo de 2011

Diálogo Razón- Sentido


R - ¿Por qué sigues siendo tan iluso? ¿Por qué te empeñas en ver cosas que no existen? ¿Cómo es posible que sigas pensando así? No tienes ninguna posibilidad y lo sabes. Pero no quieres aceptarlo. Siempre crees que, porque ocurrió una vez, puede volver a ocurrir. ¡Olvídalo! ¡Nunca ocurrirá! ¿Un consejo? Déjala ir, déjala que viva con quien ella elija y, sobre todo, deja que sea feliz. Te estás torturando por un sentimiento que nunca se verá correspondido. Y, aún así, sigues soñando con la posibilidad de que se cumpla. ¡Despierta! Tu momento acabó ese día, y no podrás volver a recuperarlo. ¿Sabes por qué? Porque su corazón pertenece a otro. Y no eres tú. Deja de pensar en ello. ¿Crees que no lo sé? ¿Acaso crees que no sé la cantidad de veces que has deseado abrazarla, cogerle la mano, besarla en el día de hoy? Estoy dentro de ti, sé todo lo que pasa por tu interior. Y, ahora mismo, tu interior está destrozado. Estás confuso, pero se te pasará. Créeme, no eres para ella. Ya te darás cuenta, tarde o temprano. Y será demasiado tarde, porque habrás sufrido lo indecible. Y seguirás sufriendo. Dime, ¿cuántas veces has soñado con ella últimamente? ¿Eh, cuántas? Yo te lo diré: todas las noches. Y, por si eso no fuese suficiente, no hay un momento del día en que no pienses en ella. Pero, cuando os separásteis, tu primer pensamiento fue: "¿Cómo puedo ser tan cobarde? ¿Por qué no la he besado?" Yo te lo diré, aunque conoces de sobra la respuesta: no la has besado, no la has abrazado y no le has cogido de la mano por la sencilla razón de que sabes que no puedes hacer eso. Ese tipo de acciones pertenecen a otro, no a ti. Hacerlas sería suplantar su lugar, y eso no puedes hacerlo a menos que ella lo desee así. Pero no ha dado muestras, como hizo la primera vez, ¿verdad? Entonces hazme caso: déjala ser feliz con el hombre que ha elegido y deja de sufrir por un sentimiento que nunca, nunca se verá correspondido. Acéptalo de una vez... y para siempre.



S - Ya no me cuesta seguir adelante. Seguiré, porque es eso lo que me hace feliz. Sé que me dirás "¿y qué ha pasado con ese eterno sufrimiento?" Ese sufrimiento ya quedó enterrado. Hace poco, el simple hecho de estar a su lado me producía una gran frustración. El hecho de amarla y no poder demostrárselo... me dolía como nada en el mundo. Pero eso terminó. He aprendido a disfrutar de su sencilla compañía, y es una de las cosas más gratificantes que he podido encontrar. Cuando aquello acabó creíste que era el final. El final de todo. Pero no lo era. Se trataba del comienzo de algo nuevo y maravilloso: una amistad fuerte y duradera como pocas. La vida no sólo es blanca o negra, tiene muchos matices. Sólo hay que saber dirigir la nueva situación hacia algo hermoso. Y lo que me ha dado ese "final" es muy, muy hermoso. Es un disfrute de sensaciones distintas, que nunca había experimentado. Y me encanta. Pero tú, tú te estás perdiendo esas sensaciones. No te quedes amargado con tu puñetero racionalismo, te estás perdiendo la vida. Vive, experimenta, disfruta. No te quedes anclado en las normas y en los mandatos. Libérate y vive como nunca has vivido. Notarás la diferencia... y nunca más querrás volver a ser lo que eres ahora: un ser que se guía por las reglas. Sé como yo. No volvamos a ser dos seres distintos. No seamos la Razón y los Sentidos. No seamos dos vidas. Fundámonos en un solo ente que disfrute de la vida utilizando razón y sentidos. Seamos uno, el único. Disfrutemos viviendo. Vivamos. Por eso te digo... despierta. 

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