jueves, 3 de marzo de 2011

Suspiros


La espera. La eterna espera de ese momento que nunca parece llegar. Los minutos se convierten en horas, las horas en días... y el voraz Cronos avanza inexorable hasta que llega el momento que esperas. Sonrisas. Todo lo que parece que va a llegar y nunca llega, esta noche no hay sitio para ti. Este momento ha llegado. La luna brilla en el Cielo, y las estrellas le acompañan en esta noche tan especial. Te ríes, y al reír dejas verter de tu alma todo mal, todo problema, toda preocupación. No existe para ti nada más en el mundo que no sea esa persona que te mira a los ojos, sonriente. Quieres estar eternamente ahí, junto a él, porque sabes que te ama y que ha esperado ese momento tanto como tú. Os abrazáis. Y al hacerlo, os fusionáis, os convertís en la anhelada Unidad de Parménides. Sois distintos, y a la vez iguales. Os complementáis. Sabéis que no podéis estar sin el otro. Un día, dos días, tres días... todo pasa y el sentimiento prevalece. Te alzas y sonríes. Te devuelve la sonrisa. Besos. Caricias. Ardor. Pasión. Y suspiros. Suspiros porque sabes que todo termina, que llegará el momento en que deberás abandonar al ser amado para volver a tu hogar. Lo sabes, pero no quieres pensar en ello. Te duele pensar en ello. Acaricia tu pelo y tu rostro. "Quiero estar contigo", le dices. Sonríe y te contesta: "ahora lo estás".

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