lunes, 25 de abril de 2011

Alcohol

Muchas veces la gente se suele refugiar en él. Es como un amigo, casi como un amante. Te da su calor, escucha tus penas... y tus alegrías. Te alegra la vida de forma que puedas seguir soportándola. Dime, ¿tú tienes que soportar tu vida? ¿O es la vida la que te soporta a ti? Entras al bar. Te esperan tus amigos, esas personas sin las cuales no podrías vivir. Entras por la puerta y te saludan, sonrientes. Devuelves el saludo. En ese momento eres feliz. Todos están ya sentados, con las copas en la mano. Echas un rápido vistazo: tequila, ron, coca-cola, algún té incluso... Da igual. Pides una bebida, la que sea. Eso no importa. Te traen el vaso. Alzas tu copa junto a la de los demás. Todos ríen, y tú ríes con ellos. Estáis juntos, brindando por un éxito reciente. Cuánta felicidad desbordan esos vasos al entrechocar  entre sí como carros de combate. Y, del vaso, a los labios. Sientes el frescor y después el fuego bajando por tu garganta. Algunos lo soportan mejor que otros. Y así, sorbo tras sorbo, llega un punto en el que tienes la cabeza en las nubes. Coges "el punto". Te ríes de cualquier cosa y todo parece más bonito y ligero. Te sientes un auténtico bailarín. Lo idóneo sería dejar de beber ahí. Pero... hay gente que no comparte esa opinión. Siguen bebiendo, y "el punto" pasa a ser "el puntazo". 
La cabeza te empieza a doler... y sientes mareos. No puedes andar recto y te cuesta estar de pie mucho tiempo seguido. Y al final... pues lo tienes que expulsar. El fuego recibido en el estómago se ha calentado más de lo que tu cuerpo puede soportar. Y al día siguiente... te duele muchísimo la cabeza. Casi no te puedes mover. No sabes qué ha pasado. Tienes una sed... abrasadora, pero no tienes fuerzas para levantarte de la cama. Te duele todo, y te pasarás buena parte del día en ese estado de semiinconsciencia en vez  disfrutar el día plenamente. Dime, ¿de verdad te compensa?

cumpleaños!!

4 comentarios:

  1. Sí, ya sé que a ti te compensa. Si no, no lo harías XD

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  2. Nos hemos olvidado de que en el término medio reside la virtud. Hace unos años ofrecer cigarrillos en un círculo de amigos era algo similar a un ritual. Hoy en día tenemos dos bandos: los que no fuman nada de nada y por el otro lado los fumadores compulsivos.

    Lo mismo pasa con el alcohol, nada o mucho,ya que resulta difícil poner un límite.

    (Marina)

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  3. Ahí está lo jodido, establecer el término medio. Que, naturalmente, no es universal. Todo depende del sujeto, del individuo.

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