sábado, 21 de mayo de 2011

Reterno

El otro día estuvo pensando mucho tiempo en esto. Hace poco hice una exposición en la universidad sobre el pensamiento de Nietzsche, y su teoría sobre el eterno retorno me llevó a pensar en ésto: imaginaos que, al morir, volvieseis a nacer sin ningún recuerdo de vuestra vida pasada pero repitiendo todos y cada uno de los  momentos que has vivido, segundo a segundo. Si te asustas, mal vas. Porque deberías amar tu vida tanto como para que no te importarse repetirla infinitamente, para que QUISIESES repetirla infinitamente. Yo, por mi parte, me gustaría repetir mi vida hasta la saciedad. Es verdad que he tenido momentos malos, y momentos muy malos. Pero forman parte de la vida, de MI vida. Y quiero volver a vivirlos. Momentos malos, momentos buenos. Todo forma parte de mi existencia, una existencia que amo. A veces me pongo un poco depresivo, como cualquier ser humano, y permito que la oscuridad entre en mi interior. Pero me esfuerzo por luchar, expulsarla y volver a enarbolar con orgullo la manera dionisíaca de mi existencia. Intento vivir de acorde con mis ideales, que no son políticos, ni económicos ni nada de eso. Sólo quiero vivir exprimiendo cada situación como yo quiera, de manera que pueda decir en la hora de mi muerte que he vivido. 
Nietzsche desarrolló esta teoría no como una cosmológica, sino como una especie de apuesta. Se apostó contra nosotros, los humanos demasiado humanos, a que no seríamos capaces de amar nuestra vida tanto como para querer repetirla exactamente igual un número infinito de veces: un eterno retorno. Se dice rápido, pero piénsalo. Tú, naciendo. El mismo llanto, el mismo gesto de tu madre, tu misma infancia, tus mismas enfermedades los mismos días, tus mismos partidos con idénticos resultados, tu misma adolescencia, tu mismo primer beso con la misma persona en idénticas circunstancias, tu mismos estudios, tus mismos miedos, tus mismos logros, tus mismas peleas, tus mismas alegrías, tus mismos amores, tus mismos amigos... Todo, todo idéntico en un ciclo sin final que gira y gira sobre sí mismo. La vida es como un anillo, simboliza un compromiso con la vida, es circular, termina para volver al principio, hay que amar a la vida como se debe amar a la esposa o al esposo. Éso es el eterno retorno, el uroboros, el reptil que se muerde la cola.
¿Qué pasaría si tu vida fuese EN REALIDAD un ciclo infinito? Siempre viviendo lo mismo, hasta el más mínimo detalle. Sin recuerdos de tu vida pasada, excepto los déja vu. Ah, peliaguda cuestión. Esa sensación de que ya has estado aquí, de que esto ya te ha pasado, de que ya lo has VIVIDO. Serían recuerdos fugaces de vidas pasadas, exactamente idénticas a la que estás viviendo. En tu próxima vida, estarás leyendo esta misma linea en este mismo momento. Pero no recordarás haberlo leído antes. Y yo, en mi próxima vida, estaré escribiendo esto mismo ahora mismo. Y tampoco lo recordaré. Así, nuestra vida se sucederá, una y otra vez, hasta la infinidad. Es decir, nosotros... seremos inmortales. No podremos morir. El eterno retorno nos permite revivir nuestra vida infinitamente, de manera que nunca se acaba.
Es otra teoría más, como la reencarnación o el paraíso-infierno. Que cada cual piense cómo quiere acabar. Pero imagina, sólo imagina, que el eterno retorno es la verdadera. ¿Estás dispuesto a vivir una y otra vez para siempre, detalle por detalle, penas y alegrías, tu vida? Si la respuesta es sí... bienvenido, hiperbóreo.


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