Fue una tarde el joven conde con su séquito a cazar,
las doncellas de la corte suspiraban por su andar,
estandartes y pendones se podía ver flamear
y las trompas, con sus sones, comenzaron a cantar...
El relincho del corcel
y los perros al ladrar
asustaron a las aves que dejaron de cantar,
que dejaron de cantar,
que dejaron de cantar...
Cabalgando pensativo el joven conde se extravió
un cu-cú que lo seguía de este modo le cantó:
"Ven conmigo, que te espera la sirena de la mar,
de tus ojos prisionera, sólo a ti te habrá de amar"
El cu-cú condujo al conde
hasta un mágico lugar.
Una oveja lo esperaba para guiarlo a la mar.
Una oveja lo esperaba
para guiarlo a la mar...
Y de pronto el noble mozo dulcemente oyó cantar
era el canto melodioso de la sirena de la mar.
La doncella se reía
cuando al joven vio llegar,
fue tan grande su alegría
que se hizo a la mar...
Cuando regresó a la playa se besaron con ardor
y entonces
nació un bello amor.
Todos los animalitos se reunieron a cantar
en la gran fiesta de bodas de la sirena de la mar.
Cantaban los gatitos,
cantaban los patitos,
cantaban los grillitos...
Y fue todo regocijo y tuvieron un bebé
Y así fueron muy felices y comieron...
Y así fueron muy felices, y así fueron muy felices y comieron perdices.

Número de "Les Luthiers", el Romance del conde, la sirena, y el pájaro cu-cú. Y la oveja.
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