Raiden
se retiró y el joven shinobi avanzó hacia su rival.
-Salve,
Sari.- dijo Ikari.
-Salve,
Ikari. -dijo el shinobi.
-¿Ya os
conocíais? Este mundo es un pañuelo.- dijo Norrin.
-Si.-
contestó Ikari.- Por desgracia, está lleno de mocos. Sari y yo fuimos
compañeros de misiones hasta que decidió pasarse al lado de los malos. Veo que
no te ha ido mal, Sari.
-Lo
cierto es que no.- contestó el aludido.- Como ves, conseguí entrar al servicio
directo del Rey Sombra.
-Hablando
del Rey Sombra, debo decirte tres cosas.- dijo Ikari dirigiéndose a Norrin- La
primera: no vuelvas a dirigirte a nosotros como “ninjas”. Nunca. Es una ofensa.
Somos Shinobis. La segunda es que tienes una información muy pobre sobre
nosotros. Los Jounins no son la élite, esos son los Sanins. Y la tercera es que
me sorprende gratamente de que no seas un Demonio cualquiera, sino el propio
Príncipe de los Infiernos. Me gusta mucho más esta nueva perspectiva de la
situación, le da más emoción al asunto. Pero basta de charla.
Los dos
Shinobis se pusieron en guardia y sacaron sus respectivos kunais. Empezaron a
correr en círculos y lanzaron los kunais a la vez. Ikari se agachó para
esquivar uno y Sari detuvo el otro con su espada. Ikari abrió la mano y comenzó
a concentrar la energía aural en la palma, hasta que obtuvo una esfera de aura.
Sari hizo lo mismo con su energía y consiguió una bola de rayos. Ambos
combatientes saltaron y chocaron sus manos.
-¡CHIRIDORI![1]-
gritó Sari.
-¡RASENGARD![2]-
gritó Ikari.
El
resultado fue una pequeña explosión que los lanzó a ambos hacia atrás. Se
levantaron y se quedaron mirándose mutuamente.
-Vaya,
un Chiridori, una técnica secreta.- dijo Ikari.- No está mal para alguien de tu
nivel.
-Tú
tampoco lo haces mal, Ikari. Has mejorado desde la última vez que nos vimos.-
dijo Sari.
-No
sabes cuánto.- sonrió Ikari.
Lanzó
un shuriken a su rival y éste dio una voltereta en el aire.
-Eres
bueno.- dijo Ikari.- Pero no podrás esquivar mis shurikens eternamente.
Sacó
unas cuchillas unidas y las desplegó, formando un shuriken muy grande.
-Fuun
Shuriken. Torbellino de las Sombras.
-No
está mal.- comentó Sari - Pero tus shurikens no podrán conmigo, no importa lo
grandes que sean.
-Ya
veremos.- dijo Ikari.
Dio un
salto enorme y lanzó el shuriken. Sari lo cogió al vuelo, sin esfuerzo.
-¿Éste
es tu Torbellino de las Sombras? Pues vaya mierda.- rió.
De
repente, otro shuriken más pequeño se le clavó en el hombro izquierdo. La
sangre brotó de su herida. Sari soltó el Fuun Shuriken con expresión de dolor
en el rostro. Miró a Ikari, su sonrisa, y comprendió.
-Otro
shuriken… iba a la sombra del primero.- logró decir Sari.- Has usado… la
técnica Kage[3]
Shuriken.
-Exacto.
Y has caído en ella como un principiante.- sonrió Ikari.
Sari
extrajo el shuriken de su hombro con un gemido. La sangre se deslizó por su
brazo. Ikari volvió a sonreír, con malicia. Sari se arrojó a por Ikari y le
lanzó su propio shuriken. Éste sacó un kunai y desvió la trayectoria del
shuriken cuando iba a ser alcanzado. Luego juntó los dedos índices formando una
cruz y gritó:
-¡Kage-Bunshin-nin-jutsu![4]
Una
quincena de Ikaris aparecieron de la nada. Sari se frenó en seco, admirado ante
la nueva técnica.
-Si no
vienes tú a por mí....- dijo un Ikari.
-¡Iré
yo a por ti!- dijo otro.
Los
quince Ikaris saltaron a por Sari, que aferró la espada. Le golpearon con
fuerza, pero Sari alcanzó a cada uno de ellos con su arma y se convirtieron en
humo. Al final, el Ikari original le asestó un puñetazo que lo lanzó a los pies
de Norrin. Sari jadeó un poco, pero se levantó. Herido.
-¡Ahora
verás!- le gritó a Ikari.
Enfundó
la espada y comenzó a mover los dedos muy deprisa y a hacer formas con las
manos.
-Vaya,
la técnica que va a hacer requiere muchos sellos[5].
Y eso me gusta.- dijo Ikari con una sonrisa.- ¡Sharingan!
Entonces,
los ojos de Ikari se volvieron rojos y a la pupila la rodearon cuatro puntos
negros en forma de rombo.
Sari
empezó a hacer sellos cada vez más rápido e Ikari comenzó a imitarle
perfectamente, al mismo tiempo.
-¿Cómo
puede hacer eso?- le preguntó Witt a Snail.
-El
Sharingan permite copiar todos los movimientos del enemigo y realizarlos al
mismo tiempo. Es la técnica sucesoria del Clan Hayubasa.
-¿Significa
eso que....?
-Si,
los dos harán la misma técnica a la vez.- contestó Snail.
Sari e
Ikari terminaron la secuencia de sellos a la vez, juntaron los índices uno con
otro y se quedaron mirándose. Ikari sonrió y dijo:
-Técnica
copiada.
Sari
quedó preocupado al oír eso y en ese momento Ikari se concentró y gritó:
-¡Fuminn-keiho-nin-jutsu!
Una
lluvia de fuego cayó sobre Sari. El Shinobi se echó las manos a la cabeza para
protegerse. Las gotas de fuego seguían cayendo, pero ninguna le dio. Cuando
todo acabó, se hallaba rodeado de un círculo de fuego. Hizo una serie de sellos
y saltó hacia el fuego con intención de atravesarlo, pero el fuego explotó y
Sari fue arrojado de nuevo dentro del círculo con un grito de dolor.
-Una
técnica que te permite aumentar tu humedad corporal para ser inmune a mi fuego
no te servirá de nada.- se oyó la voz de Ikari – Lo he reforzado con mi chakra[6],
así que es una tontería intentarlo siquiera.
Dicho
esto, apareció dentro del círculo. Sari desenvainó su espada y se lanzó contra
él. Ikari adoptó una posición de defensa, saltó y empezó a girar sobre sí
mismo, extrayendo chakra y arena de su cuerpo y almacenándolos a su alrededor.
-¡Arena-Sempun!-
gritó- ¡Tornado demoníaco de Arena!
Liberó
todo su chakra y la arena, lo que hizo que Sari saliese volando fuera del
círculo de fuego. Ikari se detuvo en el aire y, mirando a Sari, gritó:
-¡Byakugan!
Sus
ojos se volvieron totalmente blancos.
-¿Qué
es eso?- preguntó Altair a Snail.
-Mi
hermano ha conseguido dominar una técnica del Clan Gauguin, el Byakugan, que te
permite ver los puntos de chakra de tu rival y así golpearlos para poder
bloquearlos.
-¿Y de
qué te sirve bloquearlos?- preguntó Witt.
-Enseguida
lo sabréis.- sonrió Snail.
Ikari
saltó hacia Sari y gritó:
-¡Juken-Li-tai-jutsu![7]
Golpeó
a Sari con la punta de sus dedos múltiples veces.
-¡......cuarenta
y seis.........cincuenta y dos........sesenta y cuatro!
El
último golpe mandó a Sari a los pies de Norrin, que mostraba un gesto de
profundo interés. Y, esta vez, el shinobi no se levantó.
-Ahora
Sari no puede emplear ninguna técnica, ya que los sesenta y cuatro puntos de
chakra de su cuerpo han sido cerrados.- dijo Ikari aterrizando de rodillas.-
Por no decir que ha quedado inconsciente y que no recuperará el sentido en unas
horas.
Sari se
quedó tendido en el suelo. Dos guardias sizhs lo recogieron, a él y el cadáver
de Sherpe, y se los llevaron a una habitación aparte.
Ikari se incorporó, sonrió y volvió con su
grupo.
-Lo
cierto es que me estáis impresionando. No os esperaba tan buenos rivales.
Vuestro nivel de poder es bastante elevado.- dijo Norrin.- Y eso me gusta.
¡Magnetón!
[1] Técnica derivada de la
palabra “chidori”, que significa “millar de pájaros”. Recibe esta denominación
por el ruido que caracteriza a esta técnica. Su forma es una esfera de rayos
eléctricos de color azul.
[2] Técnica derivada de la
palabra “rasengan”, que significa “bola espiral”. Recibe esta denominación por
la forma de esta técnica.
[3] Significa “sombra”. Es la lengua que
utilizaba uno de los pueblos más poderosos de los tiempos anteriores al
Cataclismo: el pueblo japonés. Toda la terminología utilizada por los Shinobis
proviene de esta civilización, pues los primeros shinobis eran originarios de
Japón.
[4] Técnica cuyo nombre significa
“multiplicación oculta de sombras”. El resultado es la aparición de numerosos
dobles a partir del original, es decir, el Shinobi que ha realizado la técnica.
El original controla a sus dobles mentalmente, à
pero éstos tienen poca resistencia a los golpes. No
obstante, es una buena técnica de combate, ya que aprovecha la ventaja del
número.
[5] Se trata de movimientos de manos y dedos. Son
necesarios para utilizar cualquier técnica Shinobi. Puede ser un solo
movimiento o bien una secuencia de movimientos. Cada movimiento o sello recibe
el nombre de un animal: perro, dragón, caballo… Los shinobis, para aprender una
técnica y poder realizarla, deben aprender también su secuencia de sellos y
realizarla correctamente. Cada técnica tiene sus propios sellos, la secuencia
nunca se repite. Los sellos sirven para canalizar la energía interior por el
organismo y poder exteriorizarlo, dando lugar a la realización de la técnica.
[6] Se trata de la energía vital de todos los seres
vivos. Los Shinobis han aprendido a manipularlo para realizar sus técnicas.
[7] Técnica que permite adquirir una gran
velocidad en las extremidades del shinobi que la realiza. Compatible con el
Byakugan, permite golpear, con la punta de los dedos, los puntos de chakra del
rival, cerrándolos. Significa “puño suave”.
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