domingo, 3 de febrero de 2013

Capítulo XIII


Raiden se retiró y el joven shinobi avanzó hacia su rival.
-Salve, Sari.- dijo Ikari.
-Salve, Ikari. -dijo el shinobi.
-¿Ya os conocíais? Este mundo es un pañuelo.- dijo Norrin.
-Si.- contestó Ikari.- Por desgracia, está lleno de mocos. Sari y yo fuimos compañeros de misiones hasta que decidió pasarse al lado de los malos. Veo que no te ha ido mal, Sari.
-Lo cierto es que no.- contestó el aludido.- Como ves, conseguí entrar al servicio directo del Rey Sombra.
-Hablando del Rey Sombra, debo decirte tres cosas.- dijo Ikari dirigiéndose a Norrin- La primera: no vuelvas a dirigirte a nosotros como “ninjas”. Nunca. Es una ofensa. Somos Shinobis. La segunda es que tienes una información muy pobre sobre nosotros. Los Jounins no son la élite, esos son los Sanins. Y la tercera es que me sorprende gratamente de que no seas un Demonio cualquiera, sino el propio Príncipe de los Infiernos. Me gusta mucho más esta nueva perspectiva de la situación, le da más emoción al asunto. Pero basta de charla.
Los dos Shinobis se pusieron en guardia y sacaron sus respectivos kunais. Empezaron a correr en círculos y lanzaron los kunais a la vez. Ikari se agachó para esquivar uno y Sari detuvo el otro con su espada. Ikari abrió la mano y comenzó a concentrar la energía aural en la palma, hasta que obtuvo una esfera de aura. Sari hizo lo mismo con su energía y consiguió una bola de rayos. Ambos combatientes saltaron y chocaron sus manos.
-¡CHIRIDORI![1]- gritó Sari.
-¡RASENGARD![2]- gritó Ikari.
El resultado fue una pequeña explosión que los lanzó a ambos hacia atrás. Se levantaron y se quedaron mirándose mutuamente.
-Vaya, un Chiridori, una técnica secreta.- dijo Ikari.- No está mal para alguien de tu nivel.
-Tú tampoco lo haces mal, Ikari. Has mejorado desde la última vez que nos vimos.- dijo Sari.
-No sabes cuánto.- sonrió Ikari.
Lanzó un shuriken a su rival y éste dio una voltereta en el aire.
-Eres bueno.- dijo Ikari.- Pero no podrás esquivar mis shurikens eternamente.
Sacó unas cuchillas unidas y las desplegó, formando un shuriken muy grande.
-Fuun Shuriken. Torbellino de las Sombras.
-No está mal.- comentó Sari - Pero tus shurikens no podrán conmigo, no importa lo grandes que sean.
-Ya veremos.- dijo Ikari.
Dio un salto enorme y lanzó el shuriken. Sari lo cogió al vuelo, sin esfuerzo.
-¿Éste es tu Torbellino de las Sombras? Pues vaya mierda.- rió.
De repente, otro shuriken más pequeño se le clavó en el hombro izquierdo. La sangre brotó de su herida. Sari soltó el Fuun Shuriken con expresión de dolor en el rostro. Miró a Ikari, su sonrisa, y comprendió.
-Otro shuriken… iba a la sombra del primero.- logró decir Sari.- Has usado… la técnica Kage[3] Shuriken.
-Exacto. Y has caído en ella como un principiante.- sonrió Ikari.
Sari extrajo el shuriken de su hombro con un gemido. La sangre se deslizó por su brazo. Ikari volvió a sonreír, con malicia. Sari se arrojó a por Ikari y le lanzó su propio shuriken. Éste sacó un kunai y desvió la trayectoria del shuriken cuando iba a ser alcanzado. Luego juntó los dedos índices formando una cruz y gritó:
-¡Kage-Bunshin-nin-jutsu![4]
Una quincena de Ikaris aparecieron de la nada. Sari se frenó en seco, admirado ante la nueva técnica.
-Si no vienes tú a por mí....- dijo un Ikari.
-¡Iré yo a por ti!- dijo otro.
Los quince Ikaris saltaron a por Sari, que aferró la espada. Le golpearon con fuerza, pero Sari alcanzó a cada uno de ellos con su arma y se convirtieron en humo. Al final, el Ikari original le asestó un puñetazo que lo lanzó a los pies de Norrin. Sari jadeó un poco, pero se levantó. Herido.
-¡Ahora verás!- le gritó a Ikari.
Enfundó la espada y comenzó a mover los dedos muy deprisa y a hacer formas con las manos.
-Vaya, la técnica que va a hacer requiere muchos sellos[5]. Y eso me gusta.- dijo Ikari con una sonrisa.- ¡Sharingan!
Entonces, los ojos de Ikari se volvieron rojos y a la pupila la rodearon cuatro puntos negros en forma de rombo.
Sari empezó a hacer sellos cada vez más rápido e Ikari comenzó a imitarle perfectamente, al mismo tiempo.
-¿Cómo puede hacer eso?- le preguntó Witt a Snail.
-El Sharingan permite copiar todos los movimientos del enemigo y realizarlos al mismo tiempo. Es la técnica sucesoria del Clan Hayubasa.
-¿Significa eso que....?
-Si, los dos harán la misma técnica a la vez.- contestó Snail.
Sari e Ikari terminaron la secuencia de sellos a la vez, juntaron los índices uno con otro y se quedaron mirándose. Ikari sonrió y dijo:
-Técnica copiada.
Sari quedó preocupado al oír eso y en ese momento Ikari se concentró y gritó:
-¡Fuminn-keiho-nin-jutsu!
Una lluvia de fuego cayó sobre Sari. El Shinobi se echó las manos a la cabeza para protegerse. Las gotas de fuego seguían cayendo, pero ninguna le dio. Cuando todo acabó, se hallaba rodeado de un círculo de fuego. Hizo una serie de sellos y saltó hacia el fuego con intención de atravesarlo, pero el fuego explotó y Sari fue arrojado de nuevo dentro del círculo con un grito de dolor.
-Una técnica que te permite aumentar tu humedad corporal para ser inmune a mi fuego no te servirá de nada.- se oyó la voz de Ikari – Lo he reforzado con mi chakra[6], así que es una tontería intentarlo siquiera.
Dicho esto, apareció dentro del círculo. Sari desenvainó su espada y se lanzó contra él. Ikari adoptó una posición de defensa, saltó y empezó a girar sobre sí mismo, extrayendo chakra y arena de su cuerpo y almacenándolos a su alrededor.
-¡Arena-Sempun!- gritó- ¡Tornado demoníaco de Arena!
Liberó todo su chakra y la arena, lo que hizo que Sari saliese volando fuera del círculo de fuego. Ikari se detuvo en el aire y, mirando a Sari, gritó:
-¡Byakugan!
Sus ojos se volvieron totalmente blancos.
-¿Qué es eso?- preguntó Altair a Snail.
-Mi hermano ha conseguido dominar una técnica del Clan Gauguin, el Byakugan, que te permite ver los puntos de chakra de tu rival y así golpearlos para poder bloquearlos.
-¿Y de qué te sirve bloquearlos?- preguntó Witt.
-Enseguida lo sabréis.- sonrió Snail.
Ikari saltó hacia Sari y gritó:
-¡Juken-Li-tai-jutsu![7]
Golpeó a Sari con la punta de sus dedos múltiples veces.
-¡......cuarenta y seis.........cincuenta y dos........sesenta y cuatro!
El último golpe mandó a Sari a los pies de Norrin, que mostraba un gesto de profundo interés. Y, esta vez, el shinobi no se levantó.
-Ahora Sari no puede emplear ninguna técnica, ya que los sesenta y cuatro puntos de chakra de su cuerpo han sido cerrados.- dijo Ikari aterrizando de rodillas.- Por no decir que ha quedado inconsciente y que no recuperará el sentido en unas horas.
Sari se quedó tendido en el suelo. Dos guardias sizhs lo recogieron, a él y el cadáver de Sherpe, y se los llevaron a una habitación aparte.
 Ikari se incorporó, sonrió y volvió con su grupo.
-Lo cierto es que me estáis impresionando. No os esperaba tan buenos rivales. Vuestro nivel de poder es bastante elevado.- dijo Norrin.- Y eso me gusta. ¡Magnetón!


[1] Técnica derivada de la palabra “chidori”, que significa “millar de pájaros”. Recibe esta denominación por el ruido que caracteriza a esta técnica. Su forma es una esfera de rayos eléctricos de color azul.

[2] Técnica derivada de la palabra “rasengan”, que significa “bola espiral”. Recibe esta denominación por la forma de esta técnica.

[3]  Significa “sombra”. Es la lengua que utilizaba uno de los pueblos más poderosos de los tiempos anteriores al Cataclismo: el pueblo japonés. Toda la terminología utilizada por los Shinobis proviene de esta civilización, pues los primeros shinobis eran originarios de Japón.

[4] Técnica cuyo nombre significa “multiplicación oculta de sombras”. El resultado es la aparición de numerosos dobles a partir del original, es decir, el Shinobi que ha realizado la técnica. El original controla a sus dobles mentalmente, à
pero éstos tienen poca resistencia a los golpes. No obstante, es una buena técnica de combate, ya que aprovecha la ventaja del número.

[5]  Se trata de movimientos de manos y dedos. Son necesarios para utilizar cualquier técnica Shinobi. Puede ser un solo movimiento o bien una secuencia de movimientos. Cada movimiento o sello recibe el nombre de un animal: perro, dragón, caballo… Los shinobis, para aprender una técnica y poder realizarla, deben aprender también su secuencia de sellos y realizarla correctamente. Cada técnica tiene sus propios sellos, la secuencia nunca se repite. Los sellos sirven para canalizar la energía interior por el organismo y poder exteriorizarlo, dando lugar a la realización de la técnica.

[6]  Se trata de la energía vital de todos los seres vivos. Los Shinobis han aprendido a manipularlo para realizar sus técnicas.

[7]  Técnica que permite adquirir una gran velocidad en las extremidades del shinobi que la realiza. Compatible con el Byakugan, permite golpear, con la punta de los dedos, los puntos de chakra del rival, cerrándolos. Significa “puño suave”.

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