(Byakko, primer capitán de Varia y en su forma de tigre humanoide, se ha marchado con Neronus a unas montañas, muy alejadas de Hiperboria. Allí tendrá lugar el entrenamiento del babyloniano)
-Muy bien, Neronus Rand-Kai. Me han dicho que eres un Arma, ¿no es así?
-En efecto. De la orgullosa ciudad de Kun-Lun.
-Debo entender entonces que tienes un alto dominio de las artes marciales.
-Correcto.
-Bien. Entonces tu entrenamiento no se enfocará hacia la lucha.
-¿¡Cómo!? Pero si vamos a enfrentarnos al ejército del Señor de la Oscuridad, necesitaré...
-Respóndeme a esta pregunta, Neronus: ¿sabes por qué no fuiste capaz de derrotar a Blackheart?
-Sí. Porque su poder era muy superior al mío.
-¡No! Te derrotó por su técnica, no por su poder.
-¿Técnica?
-Exacto. Dorian es honesto y humilde, y es eso precisamente lo que lo hace tan peligroso.
-A mí eso no me parecen más que debilidades... las Armas tenemos que cumplir un estricto código de honor y una serie de reglas durante los Combates Celestiales, pero el resto del tiempo nuestro objetivo es ganar, no importa a qué precio. No existen las reglas.
-Ese es precisamente tu problema, Rand-Kai. Si intentas derrotar a cualquier adversario de manera sucia, eres tú el que será derrotado.
-Mentira. Si puedo paralizar a un oponente, por ejemplo, mediante una onda mental, está claro que la victoria es mía.
-No, Rand-Kai. Porque estarás cometiendo un error funesto.
-¿Cuál?
-El engañarte a ti mismo. Y no hay peor enemigo que uno mismo. Si te vences a ti mismo, podrás vencer a cualquiera. Escúchame bien: si te acostumbras a derrotar a tus enemigos paralizándoles con una onda mental, el día en que tu oponente aprenda a anular tu ataque estarás perdido.
-Puedo utilizar varios trucos para ganar.
-Da igual los trucos que sepas. El cuerpo tiende a repetir de manera inconsciente ciertas acciones que lleva desarrollando mucho tiempo. Si tienes la desgracia de encontrarte con un enemigo que sepa bloquear esos ataques, estarás condenado.
-No existe gente así, Byakko.
-Cómo se nota que eres joven y que no has viajado demasiado, Rand-Kai. Hay muchísimos luchadores a lo largo del Multiverso que podrían librarse de tus ataques con un dedo.
-Ya... ¿qué sugieres, entonces?
-Que aprendas a ser legal. A ser puro. A ser humilde y a tomar consciencia de tu unidad con el medio que te rodea. Tu fuente de poder es tu fuerza interior, ¿verdad?
-Sí. Utilizo el poder del Dragón que conseguí cuando era apenas un niño, aparte de mi dominio sobre los elementos.
-Eso es muy interesante. Tu poder interior está simbolizado por el Dragón. Al igual que mi poder interior está simbolizado por el Tigre Blanco. ¿Sabes por qué no conseguiste tocarme en aquél combate que tuvimos?
-Porque tus artes marciales son superiores a las mías.
-¡No! ¡Te equivocas otra vez! No pudiste contra mí porque sólo utilizaste tu poder interno.
-Eso es falso. Luché también con ataques elementales y artes marciales, a parte de utilizar el poder del Dragón.
-Es lo mismo. Mira, Rand-Kai, nosotros dos tenemos tres fuentes de poder. Tú utilizaste sobre todo una, tal vez dos. Te apoyaste en el poder del Dragón, y utilizaste algo de tus artes marciales. Pero tus ataques elementales también venían de tu poder interior. Con esto te quiero decir que deberías ser capaz de enlazar tus poderes elementales con la propia naturaleza.
-¿Cómo es eso?
-Tu poder elemental proviene desde el momento de tu nacimiento. Eso es una bendición. En cambio, mi control sobre la electricidad es fruto de un experimento genético. Sin embargo, he sido capaz de enlazar mi poder eléctrico con la naturaleza. Y con su representación, la tormenta eléctrica. Tú puedes hacer lo propio.
-Pero... son muchos elementos.
-Es por eso que estamos aquí, en estas montañas. Aquí se encuentran todas las representaciones naturales de los elementos que puedes controlar. A esta altitud, no te será difícil conectar con el Viento. Cerca de aquí hay un río, ideal para que conectes con el Agua. Las propias montañas te conectarán con la Tierra. Y una de ellas es un volcán, perfecto para tu conexión con el Fuego.
-Pero esos son los elementos básicos...
-A partir de los elementos básicos se derivan los demás, Neronus. Sin embargo, no te preocupes. Invocaré tormentas para que puedas conectar con el Rayo. Cerca de aquí se encuentra una fábrica abandonada, que utilizarás para conectar con el Metal. Y, por supuesto, los bosques son una gran fuente de Madera.
-Byakko... hay algo más que...
-Sí, lo sé. Ese miembro de Hokami te encarceló porque estabas a punto de conseguir el dominio del Éter, el Octavo Elemento. Es sin duda algo muy importante y muy difícil de conseguir. ¿Sabes qué significa el Éter, lo que simboliza?
-Pues... no. Nunca lo había pensado.
-El Éter es la representación de la Vida. Es el aliento de la Naturaleza, lo que te permite otorgarle vida a un objeto inanimado y de arrebatársela a otro objeto animado. Es un poder monstruoso, y no debe estar en manos de cualquiera. Por eso, sólo te ayudaré a conseguirlo si veo que te lo mereces.
-Mmm... está bien. Confiaré en ti, Byakko. Dime, por dónde empezamos.
-Bien, el objetivo de este entrenamiento no es otro que ponerte en contacto con tu entorno y el convertirte en un luchador de corazón puro. Así que empezaremos por la segunda parte, ya que no se puede hablar con la Naturaleza si no se tiene un espíritu limpio.
-¿Qué entiendes tú por un "espíritu limpio"? ¿Que no tenga pensamientos impuros?
-No cometas el error de caer en el Miedo al Dios Hebreo, Rand-Kai. La limpieza en el espíritu no tiene nada que ver con la castidad, ni mucho menos con el llamado "pecado". Pensé que Sanctou Ryou ya os lo había explicado.
-Lo hizo, lo hizo. Pero no sé, pensé que no estabas de acuerdo con su visión...
-La comprensión del mundo según la Antigua Religión Hebrea es algo que se ha superado, Neronus. Y Ryou ha sido elegido Único Sacerdote por los Dioses, por lo que su interpretación del mundo es la correcta. Y bastante mejor que las anteriores, me permito añadir.
-Lo mismo se decía antes del Gran Cataclismo con cualquier líder religioso, Byakko.
-Sí, pero nunca antes se presentó ningún dios a confirmarlo, ¿verdad? De todas maneras, no estamos aquí para hablar de Ryou. Los dioses le eligieron a él porque fue el único que interpretó su mensaje de forma correcta. Y eso lo he visto yo, Neronus. Así que no, un espíritu limpio no tiene nada que ver con ser casto.
-¿Entonces...?
-Tiene que ver con lo que te he dicho antes. Con ser humilde y honrado. Valiente, pero prudente. Si consigues obtener un espíritu limpio, ni siquiera el Señor de la Oscuridad podrá tocarte.
-¿Cómo sabes tú eso?
-El Señor de la Oscuridad se alimenta de la maldad de los corazones que le rodean. Es por eso que es un individuo tan temible. Incluso las personas más nobles tienen algo de maldad en su corazón. Y el Señor de la Oscuridad aprovecha ese mal para dominar a sus enemigos. Un espíritu limpio es aquél que no conoce el mal. Es decir, que su corazón no encierra más que bondad.
-Eso es imposible, Byakko.
-Me parece que das demasiadas cosas por imposibles, Rand-Kai. Y ése es tu mayor obstáculo. Ven, te enseñaré cómo debe un espíritu encaminarse por la senda del bien...
-¿Acaso sabes de todo, Byakko?
-Ni muchísimo menos. Sólo que soy muy abierto a nuevas ideas y sé que siempre se puede aprender de los demás. Eso me ha ayudado mucho en mi vida. Y a ti, si consigo ablandarte esa mollera tuya, también te servirá. Y ni el Señor de la Oscuridad ni nadie, si siquiera tú mismo, seréis capaces de anular tu corazón puro.

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