domingo, 15 de abril de 2012

Las Crónicas de Babylon III: Visita de Malekith a Norrin



(Norrin acaba de asesinar a Mefisto. Malekith, a las espaldas de Norrin y apoyado en una roca, de brazos cruzados; sonríe con especial interés. Norrin, al descubrirle, se pone en guardia.)

-¿¡Quién eres tú!? ¿Cómo has llegado aquí?
-Tranquilo, joven demonio. No tengo intención de dañarte. Mi nombre es Malekith, y he entrado aquí por el mismo sitio que tú.
-¿Malekith? ¿El legendario líder de los Elfos Oscuros?
-Exacto.
-Juas. Y una mierda. Pruébalo.

(A increíble velocidad, Malekith se sitúa detrás del demonio de piel de plata, con su espada desenvainada apuntándole al cuello)

-¿Será suficiente?
-Je. Creo que sí… Malekith. Increíble.
-No tanto. Tarde o temprano tenía que regresar a la vida diaria.
-Dices que no tienes intención de dañarme. ¿A qué has venido aquí, pues?
-He visto cómo asesinabas a tu padre, Norrin. Sé por qué lo has hecho. Matar de esa manera al Rey de los Infiernos te coloca de inmediato en el trono, que es lo que tanto anhelas. Sin embargo, ni tu padre ni tú habéis vivido igual desde que luchasteis contra esa panda de incómodos jóvenes.
-Esos sucios bastardos… Raiden casi me mata. Y mi padre estuvo a punto de morir en su propio reino.
-Pero no lo hizo. Mefisto fue encarcelado en este Universo de Bolsillo. Y tú salvaste tu vida, por poco, pero la salvaste. Sin embargo, te has decidido a venir hasta aquí a matar a tu padre. ¿Por haberse dejado humillar de esa manera, como le has dicho a él; o para conseguir el trono del Inframundo, ya que era la única manera de coronarte Rey?
-¿Has venido acaso a juzgarme?
-Ni muchísimo menos. Sólo los dioses pueden juzgar. Sólo es... curiosidad.
-El favorito al trono del Inframundo era mi hermano Azazel. Me deshice de él, indirectamente, pero parece que le ha cogido gusto a molestarme. Sin embargo, conseguí apartarle del trono al darle una condición semi-humana. También intenté quitarme del medio a mi hermana Imma, pero parece que ha acabado desaparecida. Así pues, lo único que he hecho ha sido hacer justicia. Respecto a la humillación que ha sufrido mi padre, por supuesto que le he castigado por dejarse hacer eso.
-Fabuloso, Norrin. Me resulta increíble cómo consigues engañarte a ti mismo. No obstante, debo decirte que te considero mucho mejor gobernante del Inframundo de lo que era tu padre.
-Te lo agradezco... aunque no sé si lo dirás con otras intenciones...
-En absoluto. Es en verdad lo que pienso. Pero... he venido aquí con una propuesta que hacerte.
-¿A mí padre o a mí? Mi padre era el que estaba aquí encerrado...
-He venido siguiéndote a ti, Norrin. Sabía lo que ibas a hacer, así que no me lo quería perder. Y mi oferta es para ti, Norrin, como nuevo rey del Inframundo.
-Te escucho.
-Sé que tienes sed de venganza. Se te ve con sólo mirarte. Has saciado tu venganza con tu padre, pero aún quedan muchos que no han pagado sus culpas: Azazel, Raiden, Imma... Te doy la opción de vengarte de ellos, todos a una.
-Continúa...

 (Malekith deja escapar una pequeña sonrisa por sus labios y prosigue)

-No sé si sabrás que me he convertido en el rey de todos los elfos. Soy el nuevo Orador de los Soles.
-Bien por ti.
-No te lo digo por fardar, Norrin. Te lo digo para que sepas que puedes confiar en mí. Quiero proponerte una Alianza.
-¿Por qué? ¿Qué gano yo con eso?
-Es muy sencillo. Tú eres el rey del Inframundo, dominador del subsuelo. Yo soy el rey de los elfos, dominador de la superficie. Juntos, sólo nos quedaría conquistar el Cielo. Y no sería difícil.
-Lo siento, pero expandir mi poder antes de asentarme definitivamente en el trono no me conviene.
-Sabía que dirías eso, Norrin. Justo como corresponde a un gobernante prudente. Sin embargo, tengo algo que te interesará...
-Dispara.
-He conseguido noticias de los molestos jóvenes entre los que se encuentran tu hermano y tu hermana.
-¿¡Qué!?
-Tranquilo. No les he hecho nada... aún. Tengo una deuda pendiente con Altair Hoja de Arce, que curiosamente acompaña a Imma. Y en ese grupo está Raiden Mitarashi, que encierra en su interior a Azazel.
-Ya sé quiénes forman el grupo, Malekith. Me he enfrentado con ellos antes.
-Pero no sabes quién se les ha unido.
-¿Cómo? ¿Han reclutado a alguien más?
-Oh, sí. Y lo que es peor, no son cualquiera. El primero es el maestro en artes marciales, Neronus Rand-Kai.
-No me suena.
-Lo suponía. Pero el segundo... es un alienígena. Se hace llamar Dorian Blackheart. Y parece que es muy, muy poderoso.
-¿En serio? Eso tengo que verlo... quiero matarlos a todos con mis propias manos.
-Oh, y lo harás, Norrin. Yo me encargaré de facilitarte toda la información, incluso acordaré un encuentro. Pero sólo si me prometes formar Alianza conmigo.
-Mmm... pareces bueno en lo que haces, Malekith. Está bien, confiaré en ti. Y juntos aplastaremos a esos indeseables.
-Sabía que podía contar contigo, Norrin. No te arrepentirás.

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