domingo, 1 de abril de 2012

Hiperbóreos

Hoy he venido a hablar de aquellos a los que llaman "librepensadores". Hiperbóreos. Espíritus libres. Algunos, incluso dioses. 
¿Qué significa ser un hiperbóreo? ¿Qué es un hiperbóreo? Etimológicamente, quiere decir que es alguien que vive más allá de los límites. Y los hiperbóreos viven más allá de los límites... intelectuales. Tienen un pensamiento crítico. Es decir, un hiperbóreo es alguien que mira las cosas a través de una óptica diferente, alguien que no se deja influir por la opinión pública, sino que tiene una manera de pensamiento y crítica individual. Que no se dejan influenciar fácilmente, que no son un hombre-oveja. El pensamiento revolucionario en todos los ámbitos, el que puede llegar a asustar al resto de las personas. Un hiperbóreo se confunde con el resto de la gente, nadie puede saber quién es hiperbóreo hasta que no le conoce. Un hiperbóreo estudia, siente curiosidad por el mundo que le rodea y tiene siempre ansias de conocimiento. Es, en ese sentido, el verdadero hijo de Adán. La víctima del conocimiento. El hiperbóreo piensa, y disfruta pensando. Existen los hiperbóreos que hablan y comparten opiniones con la gente de su entorno y los que, por el contrario, prefieren escuchar a los que les rodean y participar en la conversación en contadas ocasiones. Algunos disfrutan más enseñando, otros intentando aprender. Pero, ¿qué tipo de conocimiento es el que buscan los hiperbóreos? Evidentemente, hay tantos tipos de conocimiento como hiperbóreos, e incluso más. Ningún hiperbóreo buscará un solo conocimiento, sino que intentará expandirse al mayor número de conocimientos que le interesen. Un hiperbóreo tiene su propia sabiduría, entiende el pasado mitológico y místico de la Humanidad e intenta comprenderlo, tiene sus propios referentes en la Historia y en la cultura, sus propios maestros; pueden apreciar lo que la vida les concede y tienen sus propios valores. 
Aparte del interés por saber, los hiperbóreos tienen una personalidad muy compleja. Pero lloran cuando saben que tienen que llorar, por ejemplo. Esto quiere decir que entienden la función de las emociones en el organismo humano, saben que el llanto es la manera que tiene el dolor de manifestarse y de liberarse del cuerpo. Entienden las emociones y no les da miedo. Saben la relación entre sentimiento y razón, y aprovechan ese conocimiento. Saben también que somos animales, que nunca hemos dejado de serlo. Y es por eso que saben dar rienda suelta a las pasiones dentro de nuestro mundo "civilizado". Y que le gustan sus pasiones, caer en la tentación luciférica. Es decir, el hiperbóreo posee una auténtica riqueza interior.
¿Y qué pasa con el exterior? Eso lo preguntaría una persona de a pie. Pues el exterior es lo menos importante de todo. Un hiperbóreo, a pesar de que siempre se ha dicho que tendría una belleza casi divina, no tiene un físico determinado. El hiperbóreo sabe que el exterior se acabará marchitando, y que no puede hacer nada para impedirlo. Lo único, intentar mantenerse sano. Por eso, no se puede indicar hiperbóreos por su nivel de belleza, porque los hay hermosos y no tan hermosos.
¿Qué buscan los hiperbóreos? Los hiperbóreos, como cualquier homo sapiens, busca la felicidad. Pero eso sí, la felicidad entendida no como una sola Verdad, única e invariable, sino como un complejo y subjetivo sistema en el que cada uno debe encontrar su lugar, su felicidad, y desarrollar su capacidad para alcanzarla.
¿Diferencias palpables entre un hiperbóreo y una persona de a pie? Con el tiempo estoy aprendiendo a no situar a nadie por encima de nadie, así que sólo diré que no. Los hiperbóreos y las personas de a pie no se distinguen a simple vista. Como ya he dicho, es necesario hablar con ellos y conocerlos para llegar a averiguar que son hiperbóreos. La mayoría de las veces, esta condición tarda en manifestarse. Atención, los hiperbóreos NO SON SUPERIORES a las personas de a pie. Y éstas no son inferiores a los hiperbóreos. Simplemente son dos... cómo decirlo... "ramas" distintas del homo sapiens. Insisto en que todo esto que estoy diciendo es mi teoría, ojo, no intento ofender a nadie. Estas dos "ramas", los hiperbóreos y los hombres-oveja, viven en teórica armonía en la sociedad que ellos han creado. 
¿Qué pasa con el super-hombre del que tanto se habla? ¿Y los dioses que hemos mencionado en el encabezamiento del texto? La teoría de los dioses se merece un punto aparte. Respecto al super-hombre, aún no existe. Y si existe, aún no se ha manifestado. Entendemos por super-hombre aquella tercera rama de las Humanidad, aquella rama que aún no ha nacido y que será la única que quede cuando todo se extinga. Será la rama que formará un nuevo árbol, la Edad Dorada del hombre. Ya no será más un hombre-oveja, ya no será más un simple hiperbóreo. Evolucionará, igual que ha venido haciendo hasta ahora, y se convertirá en el super-hombre. El super-hombre no necesita a Dios, no necesita valores impuestos por otros, no necesita las leyes que imponen los demás. El super-hombre es su propio dueño, crea su propia tabla de valores, disfruta como un niño en todo lo que hace, es auténticamente libre, es capaz de recorrer la cuerda floja y de bailar al son que se dicta él mismo. El super-hombre no necesita gramática, no necesita jefes. El super-hombre es él. Es el rayo que acabará con todo lo mediocre que guarda el hombre actual.
Respecto a los dioses... son una clase especial de homo sapiens. Son los creadores. Los creadores que no ven más creador que ellos mismos y su gremio. Los que tienen la capacidad de crear y de ser responsables con sus creaciones. Los que conocen el significado del Destino y saben que lo tienen en sus manos. Los dioses son aquellos que viven para crear y crean para que algo viva. Ésos son los dioses. Otra rama más, junto a los hombres-oveja y a los hiperbóreos, del Gran Árbol de la Vida.


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