Un
destello de luz blanca inundó la sala, cegándolos momentáneamente a todos.
Altair agarró fuertemente el pomo de la espada y la sacó limpiamente de la
piedra. Era muy ligera. De pronto, una figura geométrica formada por un círculo
y tres triángulos en su interior, uno encima de otro, apareció en la parte
delantera de la piedra.
-¿Qué
es eso?- preguntó Sheik.
-Eso,
hermano mío, es el símbolo de La Fuerza Enigma.- dijo Raiden.
-¿La
Fuerza Enigma?- preguntó Witt.
-Es lo
que le da a los Tres Guerreros Legendarios su poder. Es una fuente primordial
de energía que les rodea y establece un vínculo entre los tres. -le contestó
Raiden.- Altair, por favor, muéstranos tu mano derecha.
Altair
se quitó el guante marrón y se quedó de una pieza. El símbolo aparecido en la
piedra era el mismo que tenía ahora en el dorso de su mano, brillando.
-Lo
suponía. Eres el Tercer Guerrero Legendario, Altair. -le dijo Raiden.- Te lo
dije. Y lo dijeron los Dioses. Sólo el héroe de la leyenda puede empuñar esta
espada.
-He
visto…- dijo Altair.- He visto cosas… imágenes… en mi cabeza.
-Lo que
has visto es la historia de la espada, desde su nacimiento hasta el momento en
el que la has cogido.- respondió Raiden.- Dime, ¿qué has visto?
Altair
relató todo lo que había visto proyectado en su cabeza. Cuando terminó de
hablar, Raiden hizo un gesto de aprobación con la cabeza.
-Vaya,
así que su verdadero nombre es Dürandal. Bueno, eso es una señal de que te
acepta, Altair: las armas forjadas por los Dioses sólo revelan su auténtico
nombre a su verdadero dueño. Pero si esa espada fue forjada por todos ellos… en
verdad su poder debe ser incalculable. Ahora sólo te queda aprender a
utilizarlo.
-¿Cómo
lo haré?
-Todo a
su tiempo, amigo mío. Primero, observa.
El
símbolo de la piedra se iluminó aún más y un rayo de luz muy intenso, con forma
de ave, conectó su mano con la piedra. Un instante después, el símbolo desapareció
de la piedra.
-Enhorabuena,
-le felicitó Raiden- parece que ahora tienes el poder del Fénix. La Tríada de
la Fuerza Enigma se ha completado. Ahora tendrás que aprender a usar tanto tu
nueva espada como tu nuevo poder, pero el primer paso ya está dado.
De
repente, una bombilla roja que había en el techo empezó a iluminarse y a sonar.
La alarma.
-Nos
han pillado. -dijo Altair- Será mejor que empecemos a correr.
-Sí,
pero es pronto para salir de aquí. -dijo Raiden.- Aunque tenemos a todo el
personal de la base enterado de nuestra presencia, no puedo irme sin haber
encontrado a Sherpe, pues siento su presencia entre estos muros. Pero no nos
conviene encontraros con Norrin…
-¿Por
qué no?- preguntó Altair.- Creía que querías saldar cuentas pendientes con él.
-Y
quiero, Elfo. Pero ahora es una estupidez enfrentarse con Norrin: ninguno de
nosotros puede hacer nada contra él. Es demasiado pronto para un enfrentamiento
armado, necesitamos ser mucho más fuertes de lo que somos ahora.
-¿Sabes
si Norrin está aquí? -preguntó Witt.
-Te lo
puedo asegurar, Ángel. -respondió Raiden, sombrío.- Su fuerza se deja sentir
muy por encima de la de Sherpe. Así que, si los dos están aquí… Vamos, no
perdamos el tiempo.
Salieron
corriendo de la habitación y empezaron a recorrer los pasillos. Raiden iba a la
cabeza, seguro de a dónde iba; seguido de Altair, detrás iba Witt y por último,
Sheik. Recorrieron buena parte de la base a toda velocidad, hasta que Raiden se
paró en seco.
-Mala
suerte, chicos. Tendremos que dar un rodeo.
Ante
ellos se encontraba un grupo de robots de aspecto humano, de color gris que les
cortaban el paso.
-¿Un
rodeo? -preguntó Witt.- No creo que nos dejen. Nos hemos parado a hablar
demasiado tiempo…
Los
robots tenían unos pequeños cañones en los antebrazos y les apuntaban con una
cara un poco de mal humor.
-Me
parece que no vamos a tener más remedio que acabar con ellos.- dijo Altair.
-Si no
hay más remedio... -sonrió Sheik.
Se
lanzaron a por sus enemigos y pronto aquello se convirtió en una auténtica batalla campal: los robots disparaban rayos
rojos por los cañones. El grupo los esquivaba y atacaba con toda su furia.
Varios cables, miembros robóticos amputados y chispas saltaban por todas
partes. Sin embargo, un rayo congelador salió de la boca de uno de los robots
pilló de lleno a todo el grupo. Y los inmovilizó. Los robots que quedaban les rodearon
y empezaron a cargar sus rayos láser a la máxima potencia, para matarlos de un
solo disparo. Ninguno de los héroes se podía mover.
-¡PSIQUE-THUNDER!
Un
destello azul invadió el pasillo y un enorme rayo del mismo color impactó
contra los robots, dejándoles fritos los circuitos.
Los
robots cayeron al suelo y, ante ellos, aterrizó la figura de un chico joven.
Llevaba casi toda la cara cubierta por vendas blancas, excepto la zona de los
ojos y la parte superior de la nariz. Tenía la parte superior de la cabeza
cubierta también con vendas, a través de las cuales asomaba algún mechón rubio.
Llevaba una camiseta azul de manga larga. Un chaleco blanco sin mangas con un
extraño símbolo rojo de forma romboidal dibujado en el pecho le cubría la
camiseta. Llevaba también las manos y los antebrazos vendados y una daga en el
cinto marrón, en la zona trasera de la cadera. Las piernas y los pies los
llevaba envueltos también en vendas. En resumen, parecía una auténtica momia. Se
dio la vuelta y dirigió una mirada al grupo congelado con sus grandes ojos
verdes. Levantó el brazo hacia ellos y una bola roja anaranjada comenzó a
aparecer en su mano.
-¡PSIQUE-FIRE!
-gritó.
Un
destello amarillento iluminó su mano y una bola de fuego explotó en el bloque
de hielo. El grupo, descongelado, salió disparado por los aires. Raiden, Altair,
Witt y Sheik cayeron al suelo. Se levantaron y miraron al desconocido. Éste les
dirigió una mirada de aprobación.
-Gracias,
amigo. ¿Quién eres? -preguntó Altair.
-Me
llamo Snail Hayubasa, y soy el Psi-Lord. ¿Se puede saber qué os ha llevado a
meteros con el equipo Delta Fight?
-¿El equipo
Delta Fight? -preguntó Sheik.
-Llevo
estudiando este centro bastante tiempo, por lo que sé que los robots de esta
base se clasifican en equipos: el equipo Alpha, el equipo Beta, el equipo
Gamma... Los robots más cualificados se agrupan en Alpha Fight, en Beta Fight,
en Gamma Fight... Vosotros os habéis enfrentado al Delta Fight, uno de los
mejores. ¿Por qué? Habéis estado a segundos de no contarlo. -explicó Snail.
-Digamos
que llevábamos prisa y, como no nos dejaban pasar....- dijo Witt.
Mientras
hablaban, un robot gigante parecido a los anteriores se había acercado a ellos
por la espalda, entre las sombras, y empezó a cargar el rayo láser con su cañón.
Ninguno lo vio.
De
repente, un kunai[1] se clavó
en el núcleo de energía del pecho del robot, causando una gran explosión. El
fuego resultante avanzó hacia el grupo. Snail lo vio, separó los brazos y
gritó:
-¡PSIQUE-SHIELD!
Un
escudo esférico de energía verde salió de sus manos y cubrió al grupo,
protegiéndolo. Pero la energía de la explosión era muy poderosa y debilitaba el
escudo de Snail. No aguantaría mucho más.
Entonces,
otro rayo de energía conectó con el escudo psíquico y lo reforzó con otro
escudo energético, de color azul oscuro. El fuego de la explosión cesó y la
capa azulada se retiró, así como el escudo de Snail. Entre el humo pudieron
vislumbrar la silueta de otro chico joven.
[1] Especie de cuchillo,
utilizado por los Shinobis. Normalmente de hierro, se utiliza como arma
empuñable o arrojadiza. ¿Queréis saber lo que es un Shinobi? ¡Seguid leyendo,
caramba!
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