domingo, 20 de mayo de 2012

NEO

Hola, chic@s. ¿Cómo estáis hoy? Hace ya mucho tiempo que no me dirijo a vosotros como Elesar, pero es que últimamente he estado con la saga de Babylon que no cagaba (bueno, sigo estando muy emocionado pero ya voy a dejar de publicar esas cosas en el blog.)
Vengo por aquí para volver a la esencia de este mundo de fondo oscuro y letras blancas, la fuente de mi imaginación, el papel donde plasmo todos los pensamientos que, inquietos, brotan de mi cabeza. Vengo para intentar llegar a ser el que soy. Y quiero que vosotros, lectores míos, estéis implicados en mi evolución y desarrollo. Y espero que yo también pueda aportar algún granito de arena a vuestra vida, porque de todos se puede aprender algo.
¿Por qué el título de "NEO"? ¿Es que voy a hablar de Matrix? No, pero tiene algo que ver. "Matrix" significa "matriz". Vale, eso no es nuevo. Pero, ¿qué es la matriz? Pues buscadlo en Wikipedia, que para eso está. El caso es que, últimamente, he tenido un cambio de consciencia. Un cambio de... ¿personalidad? No. ¿Evolución? Quizás. ¿Crecimiento intelectual? Mucho mejor. Digamos que he pasado de una "niñez intelectual" a una "juventud intelectual". ¿O tal vez debería decir "madurez intelectual"? No sé, puede que sea demasiado pronto para determinarlo.
El caso es que he tenido un cambio. Para mejor. En mi forma de pensar. Y estoy seguro de que es mucho mejor así. Porque me he dado cuenta de que era soberbio. Y eso no es bueno. Todos somos iguales, y mis escritos anteriores desprendían un aire de soberbia y de "maestría" que no me corresponde. Como si yo fuese un mesías o algo así. Y no lo soy. Sólo soy una persona que vomita pensamientos de su alocada cabeza a su vacío papel. Nada más. No me corresponde otro título. Sigo teniendo mis ideas, y las mantengo. Pero debo encauzarlas hacia el respeto de los demás seres humanos, y saber que puedo aprender algo de ellos. De todos ellos.
En primer lugar, quiero explicar mi postura hacia la Iglesia Católica. Señor Benedicto, usted sigue sin salvarse. El hecho de que la Biblia diga: "coge todo lo que tengas y dáselo al pobre" y que usted y su gabinete se lo pasen por el forro no me parece que tenga excusa. Pero sí quiero pedir perdón a esos católicos que, guiados por su creencia, realizan buenas acciones y ayudan a los necesitados. Sigo pensando que no hace falta ser religioso para ser una buena persona, pero cada uno con su tema. Es decir, me agrada mucho la iglesia de base y los católicos que, por una razón u otra, ayudan a los demás. Pero a las cúpulas del poder, a los que mueven los hilos, a los que hablan de Dios cuando les conviene, a los que incumplen prácticamente todos los mandamientos... a esos sigo sin soportarles.
En segundo lugar, a la clase política. Una vez más, todos aquellos que están más cerca del pueblo son los más humanos. Varios alcaldes, e incluso algún presidente, conociendo la situación; ha decidido actuar en consecuencia. Bajándose el sueldo, destinando el dinero a la sanidad, la educación o la cultura... pero hay otros que no. Otros que sólo piensan en sí mismos y en el dinero. Que han perdido la esencia del gobernante. Que no ayudan al pueblo, sino que UTILIZAN al pueblo. Ya no se habla de esclavitud, pero sigue habiendo esclavos. Nos encontramos en pleno s. XXI y hay personas que viven en unas condiciones penosas. Por no hablar de los países del Tercer Mundo. Sigue habiendo pobreza. Y no debería. ¿Por qué? Porque en el mundo no falta riqueza, únicamente está mal repartida. Y acuso a las altas esferas de la política. ¿Por qué a ellos? Porque si los que tienen el poder fuesen más HUMANOS no permitirían eso. Distribuirían la riqueza de tal modo que todos pudiésemos vivir en condiciones aceptables. Hambre, guerras, enfermedades... esa es la rutina de los países menos desarrollados, alejados de la "protección" y la "seguridad" de nuestra Europa "civilizada". ¡Yo os maldigo, hijos de la alta política! ¡No sois más que unos chupasangres aprovechados! ¡Los intelectuales han dado un paso atrás! ¡Sólo importa el dinero, la riqueza personal! ¡Vamos, enviad a alguno de vuestros hijos a un colegio público, o a un trabajo mediocre, y que tenga que sobrevivir con 400 euros! ¡Vamos! ¡Cobardes!
La gente de bien quiere seguir viviendo bien. Y les da igual los demás. A eso ha llegado la humanidad, a preocuparnos sólo por nuestro propio pellejo. Es la mayor de las tristezas que observan los espíritus limpios. Ya lo expliqué en mi "Aristocracia", así que no voy a insistir en ello. El mundo que conocemos está a punto de explotar. Necesitamos un cambio. Un cambio de conciencia. Muchos temen lo más temible: una guerra. Sólo la palabra ya hace temblar a los seres humanos más humanos: guerra. ¿De verdad es la única salida?
Percepción del mundo, cambio de paradigma. El sistema no ha funcionado, debemos cambiar. Debemos quitar a toda la carroña de los altares y bajarla al fango y al ruido más miserable. Leed la Constitución Española. Leed los Objetivos del Milenio de la ONU. Y, después de reír, gritad al cielo sus mentiras. Sus incumplimientos de algo que escribieron sólo para que el pueblo les aceptase. Leed, leed, leed. Leed a los grandes autores, a los pequeños. Leed todo lo que podáis, seguid formándoos, escribid, dirigid vuestros proyectos, luchad por vuestros sueños. Los de arriba buscan dominar a los de abajo. Pero la cultura está a vuestro alcance. No dejéis que os dominen, pensad por vosotros mismos. El poder del dios judeocristiano se basa en el miedo. La política actual se basa en el miedo. No tengáis miedo. Apoyémonos unos en otros, ayudémonos a avanzar. Destrocemos sus planes, venguemos a la Justicia. Para que pueda llegar el día en el que alcancemos el Orden sin necesidad de la autoridad.
Religión... política... las cosas que nos preocupan. Necesitamos un cambio de mentalidad. Necesitamos encontrarnos con nosotros mismos, reencontrarnos con nuestra humanidad. Un viaje por nuestra alma, un viaje por nuestra propia vida. La rueda aún no ha dejado de girar, debemos cambiar la mentalidad para ser, de una buena vez, felices. Es lo que busca el ser humano como individuo: la felicidad. ¿Como raza? La supervivencia.
¡Oh, dioses, cuán bajo hemos caído! ¡La humanidad está condenada! ¡Lo sabemos! ¡Y sin embargo, no hacemos nada para impedirlo! Cada año que pasa estamos más cerca de nuestra propia aniquilación: una aniquilación que nosotros mismos hemos provocado. Ahora, con todo el lío que hemos montado, no es muy difícil intuir lo que pasará: con toda esta tensión, alguien cometerá una estupidez. Y cuando eso ocurra... no habrá red social en la que refugiarnos.








¿Os he asustado un poco con el futuro tan negro? Debo reconocer que he cambiado un poco el estilo desde que he empezado esta entrada, pero también tenía que avisar. Sólo la he escrito porque tenía que decir esto en algún sitio. ¿Y qué mejor sitio que este?
Bien, para terminar... cómo no, mi libro. Quiero anunciar que he decidido ir publicando "Las Crónicas de Babylon, Libro I: Los Engranajes del Tiempo" por capítulos en un blog aparte. Cuando empiece ya os pasaré la dirección, no os preocupéis. Lo hago así para saber cuánta gente lo lee y saber, sobre todo, si me compensa publicarlo en librerías. De entrada, haré una copia en papel para mi familia, otra para mi princesa y otra para mí. Si alguien quiere alguna no tiene más que pedírmelo.
Nada más, ya termino. Sólo recordad que todos podéis aprender de todos y que somos todos iguales: el poder se nos sube a la cabeza. Por eso es preciso bajar de vez en cuando. Os quiero y os odio, gente.


Amor y Odio es lo que siento y digo ¡gracias!
por apoyarme y criticarme digo ¡gracias!
me inclino ante vosotros y digo ¡gracias!
¡MIL GRACIAS!

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