jueves, 12 de enero de 2012

Ley

Voy a haceros llegar mi primera y única lección como Maestro Vitae: el ser humano, el hombre en general es una oveja. Y lo más gracioso no es el hecho de que sea una oveja, sino que esa oveja que es el hombre está dominada por otra oveja con más dinero. El dinero es la clave, lo que distingue unas ovejas de otras. El ser humano, el homo sapiens... esa oveja que se cree sabia, esa oveja que se llama a sí misma "sabia", sólo se mueve por el dinero. Aprended bien esta lección: en esta nuestra sociedad actual, en este mundo de paz y tolerancia, en este planeta de seres humanos "sabios", lo único que cuenta es el dinero. No hay más. Dejémonos de valores estúpidos como el amor, la amistad, el coraje o la sabiduría, invenciones románticas que iban bien a las gentes del s. XIX. Ahora SÓLO importa el dinero. Es el dinero lo que hace que unas ovejas dominen a otras. Decidme, ¿quién, en nuestro pequeño mundo, tiene el poder? ¿Quiénes lo tienen? Sé que sabéis la respuesta, sé que algunos habéis contestado. Jeje. Los que tienen el poder son los que tienen el dinero. Dejad de creeros esa tontería de que el dinero no da la felicidad. Eso es sólo un consuelo de pobre.
Pero esto también tiene su gracia, porque el ser humano es, en sí, pobre. Pobre por naturaleza, porque Gaia le ha hecho así. Pero claro, el hombre es demasiado débil como para sentirse pobre... y solo. Así que lo que ha hecho el hombre ha sido crear el dinero. Al crear el dinero, se ha convertido en su propio dios y ha establecido su propia jerarquía social: cuanto más dinero, más poder. Y ha degradado su propio poder, su propia divinidad, fijaos bien, su divinidad INVENTADA; la ha degradado en un dios, el dios judeo-cristiano. No. Es falso. No es él quien os ha dado lo que tenéis, sois vosotros. Vosotros lo habéis inventado. Pero habéis sucumbido a vuestra propia creación. Todos dependemos del dinero. Quien tiene el dinero tiene el control. Es ley de vida. Humana.
Por eso, yo os pido que seáis diferentes. Aunque sea sólo en esto. Que mantengáis valores de verdad, valores que deberían regir el mundo. Valores como la amistad o el amor, que de verdad son importantes. No seáis otra oveja a la que se puede comprar con dinero. Aunque es difícil deshacerse de la condición ovina del hombre, todos podemos hacerlo. Y volver a ser lo que fuimos y nunca supimos: dioses. Decid, ¿queréis ser dioses? Porque sólo los dioses controlan su vida... y su destino.

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