Pero esto también tiene su gracia, porque el ser humano es, en sí, pobre. Pobre por naturaleza, porque Gaia le ha hecho así. Pero claro, el hombre es demasiado débil como para sentirse pobre... y solo. Así que lo que ha hecho el hombre ha sido crear el dinero. Al crear el dinero, se ha convertido en su propio dios y ha establecido su propia jerarquía social: cuanto más dinero, más poder. Y ha degradado su propio poder, su propia divinidad, fijaos bien, su divinidad INVENTADA; la ha degradado en un dios, el dios judeo-cristiano. No. Es falso. No es él quien os ha dado lo que tenéis, sois vosotros. Vosotros lo habéis inventado. Pero habéis sucumbido a vuestra propia creación. Todos dependemos del dinero. Quien tiene el dinero tiene el control. Es ley de vida. Humana.
Por eso, yo os pido que seáis diferentes. Aunque sea sólo en esto. Que mantengáis valores de verdad, valores que deberían regir el mundo. Valores como la amistad o el amor, que de verdad son importantes. No seáis otra oveja a la que se puede comprar con dinero. Aunque es difícil deshacerse de la condición ovina del hombre, todos podemos hacerlo. Y volver a ser lo que fuimos y nunca supimos: dioses. Decid, ¿queréis ser dioses? Porque sólo los dioses controlan su vida... y su destino.
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