sábado, 20 de agosto de 2011

Lucifer

¿Sabéis cuál es mi libro de cabecera? "La Biblia Satánica". 


Ya me imagino las reacciones que habréis tenido muchos. La mayoría habréis abierto los ojos mucho, como si os costase creerlo u os impresionase. Otros os habréis descojonado de mí. Algún otro habrás asentido con satisfacción (los menos, por desgracia).
Pues sí, así es, me considero un seguidor de la doctrina satánica. Pero no del Satanismo común y extendido que redactó Anton Szandor LaVey con sus colaboradores. Al menos no en su totalidad.


Me explico: los que la habéis leído sabréis que se divide en cuatro libros: El Libro De Satán (Fuego), El Libro De Lucifer (Aire), El Libro De Belial (Tierra) y El Libro De Leviatán (Agua).


Como dice Daniel Meléndez en el Prólogo a la edición en español, ""La Biblia Satánica" está compuesta por una serie de ensayos dirigidos al público en general. NO es un texto para satanistas. Se repartían semanalmente en las conferencias públicas que tenían lugar en la Iglesia De Satán, en un conjunto de siete hojas, cada una de un color del arco iris, muy acorde con la ciudad (San Francisco) y con el ambiente liberal de la época. A pesar de su título, "La Biblia Satánica" no es un texto autorizado ni certificado por el Príncipe de las Tinieblas, sino una recopilación de principios y prácticas promulgadas por LaVey.


Esta obra fue escrita para una audiencia esencialmente cristiana. Repito, NO SATANISTA. Se trata de una especie de folleto propagandístico editado en edición rústica como parte de una hábil estrategia publicitaria para llegar a las masas y para beneficio personal de su autor. 
En cualquier caso, no estoy aquí para defender a LaVey. Él mismo se defiende en su obra, MUY RECOMENDABLE y que espero que leáis.

Como digo, yo no he venido a defender a LaVey. He venido a defender a Satán, tal y como hizo él (porque yo me considero, como he dicho antes, seguidor parcial de su doctrina. Soy, por así decirlo, un "neosatanista").


En cualquier caso, Satán. Ese es el nombre que han utilizado en la religión judeo-cristinana para denominar la personificación absoluta del Mal. Lo llaman "enemigo de Dios", el "adversario". En efecto, etimológicamente, "Satanás" significa "adversario". ¡Pero dista mucho de lo que los religiosos quieren hacernos creer!


Para empezar, la primera aparición propiamente dicha del demonio, de Satán... ¡data del siglo XI! ¡Once siglos que la Iglesia ha estado sin un personaje con patas de cabra y cuernecitos! ¿Por qué de repente aparece Satán de la nada? Por necesidad. Me explico: se cuenta que Satán, antes de llamarse así, recibía el nombre de Lucifer o de Luzbel. Etimológicamente significa "portador de la luz". ¡Qué nombre más poético y hermoso para alguien supuestamente tan retorcido y malvado! Y no sólo eso: Lucifer era el ángel más hermoso, inteligente y poderoso de todos los ángeles y habitantes del Cielo, sólo por debajo de Dios. Ordenaba incluso sobre los famosillos de los arcángeles. ¿Qué pasó? Que Lucifer, muy inteligente, se cansó de Dios. Se cansó de su "proceso de selección" para llevar almas humanas al Cielo, se cansó de sus favoritismos, de su crueldad, de Él. Y Lucifer lo desafió. Como castigo, Lucifer fue expulsado del Cielo a la Tierra que él tanto amaba. Dios intentó con ello castigarlo, pero sólo consiguió premiarlo. Lucifer era ambicioso, y en la Tierra él era el dueño. No tenía que compartirla con Dios. Era toda suya. "Que se quede ahí arriba el viejo- debió pensar- yo aquí me lo voy a pasar pipa."
Lucifer es, en efecto, un vividor. Y Dios es, vamos a decirlo, un poco aburrido. La prueba es que los pocos religiosos que siguen al pie de la letra los "mandatos" de Dios (porque hay muy pocos que los siguen todavía) suelen ser bastante aburridos y suelen llevar una vida, a mi entender, aburrida. Pero para ellos es la correcta, así que no digo nada.
Pero son así porque han negado a Lucifer. Han negado la Tierra, la carne, la sangre, el presente, el aquí, el ahora, la materia... Han olvidado todo eso porque doce tipejos dijeron que lo que llegaría en un futuro incierto sería mucho mejor que eso. ¡Y la gente les creyó! ¡Creyó a aquellos que sólo tenían palabras y promesas! ¡Se apartaron de Lucifer, que tenía hechos y materia! El pobre ángel se llevó la mano a la cara, disgustado. Intentó convencer a los hombres de que volviesen al camino que les pertencía de verdad, al suyo, al camino de la Tierra. Y eso, los hombres de "fe" lo llamaron "tentación", a Lucifer le llamaron "Satanás"; por ser el contrario, el adversario de Dios. Y a los que siguieron el camino material de Lucifer... bueno, a esos les llamaron de todo: fariseos, impíos, infieles, pecadores, paganos, cerdos... En fin, se pusieron las botas llenas de improverbios.


En todo caso... la figura de Lucifer como representación del Mal aparece en el s. XI. JUSTO en el momento en que aparece la Biblia modificada. Ahora Dios no es cruel y vengativo, sino un Padre que nos ama. ¿Quién se traga todos los marrones y es el malo de la película? Satanás.

Pobre diablo. La Iglesia ha hecho con él lo que ha querido, sin tener en cuenta que gracias a él aún sigue en su puesto de poderío. ¿Por qué digo "gracias a él"? Porque ya en el s. X, la Iglesia vio que eso se estaba desmadrando. Habían aguantado mucho, cierto, pero la gente se entregaba cada vez más al "horrible" paganismo y no seguía los "correctos" caminos de Dios. ¿Qué hizo la Iglesia? Pues algún escriba espabilao pensaría: "¡Tate, vamos a hacer que tengan miedo de comportarse como lo hacen ahora! Así se portarán como nosotros queramos!"
Y como la Humanidad es un rebaño de ovejas... funcionó. En las misas de finales del s. X comienza a aparecer la malvada figura del demonio, que tentará y los que caigan en la tentación serán condenados al Infierno sin posibilidad de entrar en el Reino de Dios. Y arderán y sufrirán por toda la eternidad. Luego ya, después de acojonar al pueblo con eso, empiezan las descripciones de los castigos en el Infierno (como si el cura hubiese estado allí y los hubiese visto): te pinchan con no se qué, te sacan la piel a tiras, te arrancan los ojos, te meten no se qué por el cuelo, te cortan en pedacitos, hacen contigo macedonia... 
En fin, claro, aquellas buenas gentes del s. X, ante esas descripciones... pues salían de misa con los pelos de punta. Y si el joven llegaba a casa después de la misa y la novia estaba esperando en la cama cachonda perdida, el buen joven se había acojonado con las palabras del cura y le decía a su chica: "¡no, cariño! que ha dicho el cura que a esto se le llama lujuria, y que si caemos en la lujuria vamos al Infierno, y allí nos hacen no se qué y no se cuántos..."
Claro, la otra pobre, además de quedarse sin el sexo dominical, le entraba un miedo en el cuerpo de aquí te espero. Y los dos se quedaban sin sexo hasta que se casaran. Vaya plan.


Total, que desde que Lucifer se convirtió en un personaje con una muy mala imagen, perdió adeptos. Como todo. Pero, ¿acaso se tomó la revancha? No. Dejó a los seres humanos escojer su camino, el camino del Cielo o el de la Tierra. Evidentemente, la Iglesia no hizo nada para aclarar conceptos. Porque había descubierto el poder del MIEDO. Efectivamente, en el s. X el miedo se convirtió en su arma principal, que aún hoy se sigue utilizando. "No robes, que irás al Infierno". "No mates, que irás al Infierno". "No procrees, que irás al Infierno".  "No comas rápido, que irás al Infierno". ¡Joder! ¡Si es que al final si no vas por una cosa, vas por otra! Además, el Infierno no puede estar tan mal. Un sitio al que va todo el mundo tiene que ser bueno a la fuerza. Además, es cuesta abajo, te cansas menos para llegar. En cambia al Cielo... buf... con lo empinado que está. Y no sólo eso: si quieres ir al Cielo tienes que ser pobre, casto, obediente, puro, humilde, generoso, amante de amigos y enemigos por igual, bueno, fiel, temeroso de tu Dios... en fin, tienes que ser un espécimen perfecto. Y eso es muy difícil. A lo mejor por eso hay tantos religiosos que lo han intentado pero al final han decidido que eso no iba con ellos. Na, el Cielo está sobrevalorado. Y el "Reino de Dios", ni os cuento. Que si sólo van los que se arrepientan ahora y comiencen a comportarse bien, que si está por llegar, que hay allí de todo, que si no se qué, que si no se cuántos... Vamos, la hostia. Pero le falla un detalle: cuando les preguntan a los apóstoles: "Oye, tú, Pedrito, dime una cosa: ese Reino de Dios del que tanto hablas... ¿cuándo va a venir? Porque, joder, se nos está haciendo la boca agua, hemos dejado de acostarnos con nuestras mujeres (que, claro, se han buscado un amante), hemos dejado nuestra casa para dormir en la calle, trabajamos como burros... ¿cuándo vamos a ser recompensados por nuestro sacrificio". Y el bueno de Pedro le responde: "Mira...Zacarías: el Reino de Dios va a venir pronto. Tú tranquilo y espera. Y mientras esperas, ve echando alguna que otra monedita en esta cesta que ahora os pasará Pablo. Pero que no os preocupéis, eh, que el Reino vendrá pronto".
¡Joder con el "pronto"! Yo no sé lo que entendería ese hombre con "pronto", pero los cristianos llevan esperando 21 siglos y todavía no llega. Yo creo que los apóstoles eran como los de RENFE: "No, si el tren llega ya pronto". Dos horas más y todavía no aparece. Pues yo creo que ellos con el Reino de Dios era algo parecido. Y, mientras esperan, a echar moneditas por "la caridad". ¡La caridad! ¡Pero si con la sotana y el cetro del Papa se podría alimentar a media África, joder!


El fin, que una cosa me lleva a la otra y me desespero. Lucifer, el pobre, se quedó casi sin adeptos. La gente empezó a ir a las Iglesias, a saber qué podían hacer y qué no. Y Lucifer diciéndoles: "¡¿Pero cómo que no podéis tener dinero?! ¿Entonces con qué vivís?" Yo creo que Lucifer un día, transformado en un joven "normal", se presentó ante un sacerdote a interrogarle (si se llega a presentar tal y como es... el sacerdote se muere allí mismo). Y yo me imagino que la conversación habría sido algo así:

LUCIFER: Perdone, padre, pero tengo ciertas dudas acerca de Dios.
SACERDOTE: Dime, hijo mío, ¿de qué dudas?
L.: Si María copuló con una paloma... ¿eso quiere decir que el cristianismo promueve la zoofilia?
S.: ¡Por supuesto que no! ¡María quedó embarazada por la gracia de Dios!
L.: Sí, eso dicen las adolescentes, que en las fiestas sólo han bailado. ¡Y luego llevan en el cuello unos chupetones enormes!
S.: ¿Insinúas algo?
L.: No insinúo, digo. ¡Ah, tenía otra duda! Si a Jesucristo lo engendró la paloma, ¿eso quiere decir que era una especie de hombre-paloma? ¿Tenía alas? ¿Podía volar? ¿Comía alpiste?
S.: ¡No era una paloma, es el Hijo de Dios!
L.: Ah, entonces la paloma sólo llevaba el semen.
S.: ¡Dios no tiene semen!
L.: ¿El creador del mundo es impotente? Eso tiene que ser duro.
S.: Esto es una ofensa.
L.: No, hombre, no, es una enfermedad. Aunque yo creía que los impotentes sí tenían semen, sólo que no les funcionaba.
S.: Vas a ir al Infierno.
L.: ¿Por qué, por no conocer ese dato? Oiga, que yo soy labrador, no médico.

(Fuente: "El Jueves")


Y el sacerdote se marchaba muy enfadado. Y así pasaba sus tardes Lucifer, haciendo de rabiar a aquellos que le habían dañado la imagen. A veces le respondían cosas como :"está más allá de tu comprensión" y Lucifer pensaba: "no, lo que pasa es que no tiene sentido, lo sabes, y no puedes explicarlo".


Pero pasó el tiempo. MUCHO tiempo. Y Lucifer volvió a tener, en el s. XIX, su pequeña panda de adeptos que le volvieron a colocar en el sitio que le correspondía: el amo de la complacencia, de la materia, de la Tierra. Y se alegró. Se mesó la barba y sonrió con satisfacción al ver a aquel joven LaVey, que había convencido a unos cuantos (como hizo en su tiempo Pablo de Tarso) para seguir los mandatos de Lucifer.


Ahora viene mi propia teoría sobre Lucifer, y ya termino (lo prometo). 
¿Cómo se le representa casi siempre al diablo? Color rojo, dos cuernecillos en la frente, barba de chivo y patas de macho cabrío. Mmm... curiosa coincidencia con.... ¡un sátiro! ¡Coño, claro!
Los sátiros simbolizan la vida, la lujuria, la Tierra, la naturaleza.... y están representados igual que Satanás. Y los sátiros son el cortejo de... premio, ¡Dionisos! (es que está en todas partes).
Así que, dos opciones: o Lucifer es en realidad un sátiro de Dionisos que perdió a su amo tras el esplendor griego (cosa que molaría bastante) o bien es una simple coincidencia de los religiosos, que vieron en el disfrute de la vida del sátiro griego la encarnación del mal hebreo de Lucifer.


2 comentarios:

  1. Aunque ya sabía la versión de Luzbel y su ambición que le llevo a enfrentarse a Dios, también hay otra historia del origen de Lucifer y de los demonios en sí. Se dice que su pecado fue enamorarse, o más bien cometer actos de lujuria con los humanos y enseñarles cosas como la hechicería, la forja del metal, el abecedario... Y por ello los ángeles, que querían para sí toda la sabiduría divina los expulsaron del cielo.
    Supongo que ya lo sabías =)

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  2. Buen apunte, en efecto. Y sí, hay diversas teorías sobre los orígenes de Lucifer (también se dice que tenía el cargo de acusador de los humanos ante Dios). Pero me he limitado a la más extendida, aunque se agradece la colaboración. Pero sí, tienes razón.

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