Inmensidad
El hueso de un fruto acaba de caer al suelo. Ha hecho "ploc", un ruido apenas perceptible. Un anciano que pasa a unos veinte metros no lo ha oído. Eso da que pensar. Ese hueso de fruto acaba de entrar en contacto con la tierra que le vió nacer, con el mundo. Y nadie lo ha visto, nadie lo ha oído. ¿Por qué? Porque, en el fondo, no importa. Ese hueso no ha hecho más ruido que el que haría un hombre al caer, que el que haría toda la humanidad al caer. Incluso si la Tierra entera cayese... no haría ruido. Todo es tan inmenso... su extensión es tal... que es casi como si no existiésemos. Mira el panorama: tú, una persona (porque supongo que eres una persona), sentado enfrente de tu ordenador leyendo esto. Vale, subamos un poco. Tu casa. Una casa más o menos grande, rodeada de casas o aislada, depende. Bien, subamos más. El cielo. ¡Ah, aquí las cosas se ponen interesantes! ¿Has probado alguna vez mirar al Cielo y examinarlo? (si no lo has hecho, hazlo ahora mismo). Míralo. Examínalo. Intenta comprenderlo. Intenta entender que tú, con todos tus sueños, intereses y problemas; estás mirando el mismo cielo que otra persona en la otra punta del mundo con sus sueños, intereses y problemas. ¿Sorprendido? Eso te da una idea de hasta qué punto, tanto tú como él, sois insignificantes. El Cielo, esa gran cúpula que cubre a todos los seres humanos por igual, sean ricos o pobres. Inmenso. Eterno.
¿Que no te basta esa demostración? Bien, sigamos subiendo pues. El Cielo no es otra cosa que... el espacio. Concretamente, el espacio que hay sobre nosotros. Y ese espacio.... bueno, aún no se han delimitado sus fronteras, sólo digo eso. Ahora, intenta abarcar tu planeta (una ridícula pelotita) en el inexorable, inexplorado y grandioso (y puede que infinito) espacio. En ese espacio te encuentras tú, tu casa, tu comunidad, un planeta donde vives, varios planetas que lo rodean, una galaxia entera formada por numerosos planetas y estrellas, y varias galaxias igual o más grandes que rodean a ésta. ¿Conclusión? Lo que siempre he dicho: el espacio, Urano, es demasiado amplio y extenso como para que el ser humano, esa mota de polvo (ni siquiera llega a mota de polvo) pretenda abarcarlo. Pero claro, el hombre siempre ha tenido ese ansia de CONOCER. Como dijo Jehová a Adán y Eva respecto al Árbol de la Ciencia: "tenéis prohibido comer de él, pues su fruto os dará un ansia y una necesidad de mejora que os destruirá" ¿Bueno o malo? Ya hablaremos de eso... en otra ocasión.
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