Todo el mundo sabe que todo el mundo tiene una zona Norte y una zona Sur. Todo el mundo sabe también que la mayoría de las personas con quien convivimos se suelen regir la mayor parte del tiempo por su zona Norte. Pero el Sur... el Sur. Esa zona fantástica, donde cualquier atadura queda anulada, donde el hombre se reencuentra con sus raíces más animales, donde le da igual lo que digan de él, donde es libre, donde se siente FELIZ. De eso se trata, de encontrar la felicidad. No digo nada de aquellas personas que están continuamente diciendo "no pierdas el Norte" o "tranquilo, cabeza loca" o "deja de ser tan infantil, madura". No hay que perder el Norte, es importante tenerlo siempre presente, cierto. Pero tampoco conviene perder el Sur y volvernos unos autómatas regidos por un horario social. En el Sur es donde uno se "desmelena". ¿Por qué esa palabra? Porque el ser humano, cuando está actuando en su Sur, se convierte en un león. Ruge, es el más poderoso de su propia existencia, no hay nada que pueda detenerlo. Se siente el rey, SU rey. Y eso debe estar siempre presente. Como decía Mägo de Oz: "que de tu vida tú seas, amigo, el único actor". Simplemente, señores, me quito el sombrero (por cierto, quedé algo desilusionado con su último disco, me parece que no soy el único).
Pero cuando te dicen que pareces un niño... mucha gente se enfada, pero eso debería alegrarnos. ¿Por qué? Bueno, ¿sabéis lo que significa de verdad "madurar"? ¿Sabéis cuándo alguien ha madurado de verdad? Bueno, con las personas ocurre lo mismo que con las buenas uvas (como no podía ser de otro modo): sólo están maduras cuando están buenas, cuando han cogido color. ¿Qué quiere decir eso? Que sólo se madura cuando se es capaz de hacer las cosas con la misma seriedad con la que jugábamos cuando éramos niños. O, dicho de otra manera, encontrar siempre un juego en cualquier cosa que hagamos. ¿Qué hacen los padres con sus hijos cuando pasan por un momento difícil? Engañarles diciéndoles que es un juego. Y los niños, en su bendita inocencia, dejan a un lado el sufrimiento e incluso se divierten. Hace poco salió el caso de una maestra de guardería. No me enteré bien, pero parece que fuera de la guardería donde estaba trabajando hubo una trifulca. Y la mujer, para que los niños no se asustasen, les hizo creer que sólo era un juego. Debemos recuperar esa inocencia infantil que muchos ya han perdido. Muchos seres humanos se han convertido en seres respetables de traje y corbata, pero autómatas. Ni siquiera encajan bien las bromas o los chistes. Son simples bustos de piedra detrás de un puro. Han perdido su esencia libertaria, su vida. ¿Por qué asusta tanto el alcohol? Porque libera. Porque, repito, devuelve al hombre a sus raíces. Porque puede actuar de una forma que la mayor parte de la sociedad consideraría "políticamente incorrecta". Aristóteles decía que el hombre es un "animal político". Y también decía que cualquiera que pudiese vivir fuera de la sociedad era o una bestia o un dios. Y el hombre... es ambas cosas. Ojo, no me malinterpretéis. Que habrá algún listo que me diga: "anteriormente has dicho que el ser humano no es nada, que es una mierda, y ahora dices que es un dios".
Me explicaré. El ser humano, en comparación con el universo, no es nada. Es un puntito ridículo en la inmensidad del cosmos. Incluso la humanidad entera es sólo una mota de polvo. Esta teoría va en contra de aquellos que creen en la absoluta superioridad de la raza humana sobre todo lo demás. Contra aquellos que se atreven a decir que hemos conquistado los mares y el espacio. ¡Já! ¡Me río de su superioridad! No sabemos nada. Ni del mar ni del espacio. Los confines que los delimitan son tan ajenos a nosotros que somos incapaces de abarcar todo lo que conllevan. Es demasiado. En cambio, en tu propia vida... tú eres dueño de ti. Eres tu propio dios. Tú mandas en tu vida, da igual lo que hagan los demás para interponerse en tu camino: siguen siendo trocitos de papel. Por cierto, ahora que recuerdo: hace tiempo leí una frase que me encantó. Dice: "sólo los niños y los locos dicen la verdad. A los locos se les encierra, a los niños se les educa". Ahí lo dejo.
En conclusión. Ya lo he dicho muchas veces, pero no dejaré de repetirlo. Vive. Atrévete a vivir. Aférrate al Sur, madura como un niño y sé el dios de tu vida. Y cuando lo consigas, enarbola con orgullo tu bandera existencial y grita a los cuatro vientos: ¡¡¡¡VIVERE AUDE!!!!
Sólo entonces serás un hombre.

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