lunes, 9 de junio de 2014

Amores Eternos



Desnuda conmigo se sentía igual que un pez en el agua,
vestirla era, a mi entender, peor que amortajarla.

Inocente y a la vez perversa, como un mundo sin dioses.
Alegre y resistente, como el pan de los pobres.

No quise retenerla, ¿de qué hubiese servido?
Ahora debemos deshacer las maletas del olvido.

Pero no sé qué diera por tenerla ahora mismo
abrazándome detrás de mí y mirando lo que escribo.

Le di mis noches y mi pan, mi angustia y mi risa.
Se lo di a cambio de sus besos y su prisa.
Con ella descubrí que hay amores eternos
que duran lo que dura un frío invierno.

Conservo un beso sin carmín que sus labios dejaron
impreso en el espejo de su armario.
Una foto de carnet, un corazón oxidado,
y esta sed del que añora la fuente del pecado.

Antes que la carcoma de la vida cotidiana
acabase durmiendo en nuestra cama,
pagana y arbitraria como un lunes sin clase...
nos despedimos casi de madrugada,
no podíamos ser nada.

Le di mis noches y mi pan, mi angustia y mi risa.
Se lo di a cambio de sus besos y su prisa.
Con ella descubrí que hay amores eternos
que duran lo que duran un frío invierno.


Letra original: Joaquín Sabina
Arreglos: un servidor
Dedicado: a mi Nikki, Afrodita, Daenerys, Rapunzel... a mi vida.

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